Entrevista sobre Masaje Tántrico en Más allá de la Tierra.

img-20170201-wa0003Os comparto la entrevista sobre Masaje Tántrico realizada por Encarna Bazán en el programa de radio que conduce Martín Villaverde: Más allá de la Tierra, en radio La Marina.

Un programa ameno y divertido que acerca a las personas información sobre crecimiento y evolución personal y espiritual, a través de entrevistas a diferentes profesionales de las terapias alternativas.

Cuando Martín me propuso la primera entrevista, grabada en Sanango, me puse algo nerviosa pero supongo que la idea de poder parar y cortar, aunque no fuese real, me relajaba.

Cuando me dijo de ir como invitada al programa para hablar en directo del tantra y del masaje tántrico, le confirmé rápidamente que si. A medida que se acercaban los días, mi sistema nervioso se iba alterando más, la idea del directo me aterraba y me observé teniendo fantasías con accidentes de todo tipo, viajes inesperados, cursos que coincidían, lo que fuera para evitar ir y enfrentarme a uno de los mayores miedos de mi niña interna: el miedo al juicio, al qué dirán.

hazlo-con-miedoAsí que repitiendo como un mantra aquella frase que tanto circula por facebook que dice: hazlo y si tienes miedo, hazlo con miedo. Me armé de valor y me presenté a la entrevista.

Os ruego que obviéis la cantidad de “no?” que digo a diestro y siniestro en cada frase jajajajajaja evidenciando los nervios de hablar por primera vez en directo en un programa de radio.

radio2Gracias y mil gracias de nuevo a Encarna y Martín y a las colaboradoras Rosa y Núria por hacerme sentir tan a gusto cuando tenía los nervios tan a flor de piel.

Espero que sigáis por muchos años más con esta aventura.

Gracias.

 

Aquí os dejo la entrevista de radio y la web del programa. Espero la disfrutéis!

https://masalladelatierrablog.wordpress.com/2017/01/28/masaje-tantrico-y-chocolate-en-mas-alla-de-la-tierra-con-verma-rodriguez-y-giorgio/

 

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El tantra es amoral

menteDe modo que el tantra no fue comprendido; el tantra fue malentendido. Esto es natural, porque era tan profundo y tan elevado. En segundo lugar, como el tantra se mueve más allá de la dualidad, la perspectiva misma es amoral. Por favor, entien­de estas palabras: «moral», «inmoral», «amoral». Entendemos la moralidad, entendemos la inmora­lidad, pero se vuelve difícil si algo es amoral: más allá de ambas.

(…) El tantra es amoral. El tantra dice que no es ne­cesaria ninguna moralidad: no es necesaria ningu­na moralidad específica. Antes al contrario, eres inmoral porque tienes una mente muy perturbada. De modo que el tantra no puede poner como condición previa que primero seas moral para luego poder practicar el tantra. El tantra dice que esto es absurdo.

(…) El tantra es amoral. No te pregunta quién eres. Que seas una persona es suficiente. Estés donde estés, seas lo que seas, eres aceptado. ­

Elige una técnica que te vaya bien, pon toda tu energía en ella, y no volverás a ser el mismo.

(…) El tantra dice que no puedes cambiar al hom­bre a menos que le des técnicas auténticas con las que cambiar. Con sólo predicar no se cambia nada. Y lo puedes ver en el mundo entero. Lo que dice el tantra está escrito en el mundo entero. Tan­to predicar, tanto moralizar, tantos sacerdotes, predicadores: el mundo entero está lleno de ellos y, sin embargo, todo es feo e inmoral.

(…) Los predicadores siguen predicando. Siguen diciéndole a la gente: «No te sientas furioso», sin darle ninguna técnica. Y hemos oído esta enseñan­za durante tanto tiempo que ni siquiera planteamos nunca la pregunta: « ¿Qué estás diciendo? ¿Cómo es eso posible? Cuando me siento furioso, eso sig­nifica que “‘yo” soy furia, y tú simplemente me di­ces: “No estés furioso.” De modo que lo único que puedo hacer es suprimirme a mí mismo.»

Pero eso creará más ira. Eso creará más culpa­bilidad: porque si trato de cambiar y no puedo cambiarme, eso crea inferioridad. Me produce una sensación de culpa, de que soy incapaz, no puedo superar mi ira. iNadie puede hacerlo! Necesitas ciertas armas, necesitas ciertas técnicas, porque tu ira es tan sólo una indicación de una mente per­turbada. Cambia la mente perturbada y cambiará la indicación. La ira está mostrando simplemente lo que hay dentro. Cambia lo que hay dentro y cambiará lo externo.

De modo que al tantra no le interesa lo que de­nomináis moralidad. En realidad, enfatizar la mo­ralidad es vil, degradante; es inhumano. Si alguien viene a mí y le digo: «Primero deja la ira, deja el sexo, deja esto y aquello», entonces soy inhumano. Lo que estoy diciendo es imposible. Y esa imposi­bilidad hará que el hombre se sienta intrínseca­mente malo. Empezará a sentirse inferior; será de­gradado por dentro ante sí mismo. Si intenta lo imposible, va a ser un fracaso. Y cuando sea un fra­caso quedará convencido de que es un pecador.

Los predicadores han convencido a todo el mundo de que «sois pecadores». Esto es bueno para ellos, porque a no ser que estéis convencidos, su profesión carece de sentido. Debéis ser pecado­res; sólo entonces pueden seguir prosperando las iglesias, los templos y las mezquitas. Tu condi­ción de pecador es su éxito. Tu culpabilidad es el fundamento de las iglesias más altas. Cuanto más culpable te sientas, más iglesias seguirán surgien­do, más y más altas. Están construidas sobre tu culpabilidad, sobre tu pecado, sobre tu complejo de inferioridad. De modo que han creado una hu­manidad inferior.

Al tantra no le interesa lo que denomináis mo­ralidad, vuestras formalidades sociales, etc. Eso no significa que el tantra diga que seas inmoral, ino! El tantra es tan indiferente a vuestra moralidad que no puede decir que seas inmoral. El tantra te da técnicas científicas para cambiar la mente, y una vez que la mente sea diferente, tu carácter será di­ferente. Una vez que el fundamento de tu estructu­ra cambie, todo tu edificio será diferente. A causa de esta actitud amoral, el tantra no podía ser tole­rado por los que denomináis santos; todos se pu­sieron en contra de él: porque si el tantra triunfa, entonces todas estas tonterías que suceden en nombre de la religión tendrán que terminar.

Observa: el cristianismo luchó muchísimo en contra del progreso científico. ¿Y por qué? Sólo porque si hay progreso científico en el mundo ma­terial, entonces no está muy lejano el momento en que la ciencia penetre también en el mundo psicológico y en el mundo espiritual. De modo que el cristianismo empezó a combatir el progreso cien­tífico, porque una vez que sabes que puedes cam­biar la materia por medio de la técnica, no está muy lejano el momento en que llegarás a saber que puedes cambiar la mente por medio de técni­cas: porque la mente no es más que materia sutil.

Ésta es la proposición del tantra, que la mente no es otra cosa que materia sutil; se puede cambiar. Y una vez que tienes una mente diferente, puedes tener un mundo diferente, porque miras a través de la mente. El mundo que estás viendo lo estás vien­do porque tienes una determinada mente. Cambia la mente, y cuando miras hay un mundo diferente. Y si no hay mente…, eso es lo supremo para el tan­tra: producir un estado en el que no hay mente. En­tonces miras al mundo sin intermediario. Cuando no hay intermediario, te encuentras con lo real, porque ahora no hay nadie entre tú y lo real. En­tonces nada puede estar distorsionado.

De modo que el tantra dice que cuando no hay mente, ése es el estado de un bhairava: un estado sin mente. Por primera vez miras al mundo, a lo que es. Si tienes una mente, vas creando un mun­do; vas imponiendo, proyectando. Así que prime­ro cambia la mente, luego cambia de mente a no­-mente.

El Libro de lo Secretos. Osho.

El Yoga del Tacto o Masaje tántrico de Cachemira por Surya Baudet.

masaje tántricoEsta maravillosa manera de tocar el cuerpo procede del norte de la India, de la antigua tradición del Shivaismo tántrico de Cachemira. Hace más de 5.000 años, en el valle del Indus, los Siddhas (sabios) empezaron a refinar Shantala, el masaje popular que las madres todavía dan a sus niños. Lo perfeccionaron con la suma de sus conocimientos del ser humano, a lo largo de miles de años, hasta convertirlo en una práctica de yoga muy poderosa.

Este yoga del tacto está basado en la meditación y la respiración muy profunda. Sin meditación y respiración consciente no hay yoga ni masaje de Cachemira. “… cuando respiramos profundamente, cualquier sensación por pequeña que sea se difunde por la totalidad del cuerpo y aumenta la intensidad de cada sensación. … Sin embargo, cuanto más angustiados estamos menos respiramos, y más cortocircuitos se producen en el cuerpo.” *

En el tántrismo se concibe el cuerpo como totalidad. Está sensación puede ser percibida durante el masaje o la meditación. ¿Qué es lo que nos impide sentirlo? Los conceptos que tiene la mente sobre el cuerpo. Experimentamos el cuerpo como totalidad cuando la mente está totalmente apaciguada, sin ninguna proyección ni la menor huella de querer hacer algo. “El yoga ha sido inventado para llegar a este estado de comprensión del mundo y del cuerpo en su totalidad. De hecho, el cuerpo no está limitado ni por la piel ni por los conceptos que tenemos de él, ni por el hecho de que estamos pensándolo en lugar de vivírlo. Pero solo puede aflorar una comprensión profunda cuando se regresa al centro de uno mismo. Durante el masaje pueden darse momentos excepcionales cuando de repente soltamos cualquier concepto, cualquier idea directiva. Entonces tenemos la intuición de lo que podría ser la totalidad.” *

Además de la respiración, es muy importante la fluidez de los movimientos del masajista para comunicar con el ser que recibe el masaje. “Practicar el tantra es entrar en está fluidez del sentir corporal, de las emociones y de la mente. … Uno se da cuenta de que una mano dirigida por el pensamiento está rígida y produce una sensación desagradable” * Esta fluidez se recobra practicando Tandava (ver http://www.geocities.com/suryadance), la danza mística de Shiva-Shakti, una meditación que deja el cuerpo moverse siguiendo su propia inteligencia. El masaje es esta danza con el cuerpo del otro. Si la mano está rígida la tensión se transmite al cuerpo del otro que no puede relajarse.

No conocemos un tacto sin intención, por el contrario estamos acostumbrados a ser tocados de una manera pervertida por el programa detrás del tacto. “A través del masaje nos es posible recobrar este tacto sin intención y lleno de gracia. Pero para tocar de esta manera hace falta estar en meditación sino la mano lleva el pensamiento. Todas nuestras elucubraciones mentales se deslizan en nuestros dedos y acaban en el cuerpo del otro. Y este siente el contacto como un tipo de mascara tejida de dolores y esperanzas.” *

Fundamentalmente todos queremos ser tocados sin intención y con conciencia, de manera global, no especifica. Esto se revela profundamente sanador.

Uno de los grandes polos en relación con el tacto, es el tema de un cariño maternal. Uso el termino maternal aquí, no como representando el cariño de nuestra madre sino para designar cualquier contacto que puede tener está cualidad de amor desinteresado. La verdad es que fueron muy escasas la ocasiones en las cuales hemos recibido una caricia o hemos sido tocados sin que fuera a cambio de algo, con solo está presencia cariñosa, libre de manipulación. Sentir esto es lo qué más le gusta a nuestro cuerpo y más falta le hace. El practicante del yoga del tacto, meditando, adopta la actitud de adorador, se siente como una madre cósmica dando masaje a su niño cósmico.

A través del tacto consciente se produce un viaje en los numerosos puntos de tensión del cuerpo dónde nuestras problemáticas están atascadas. La respiración y la exploración sutil y profunda de la percepción sensorial son herramientas poderosas para descubrir una relajación más y más profunda. La influencia sobre la estructura energética y la percepción corporal se manifestara poco a poco en cada instante de nuestra vida.

Todos funcionamos con muchos patrones sean corporales, emocionales o mentales, limitándonos a lo conocido y repitiendo a lo largo de la vida las reacciones y los comportamientos que nos hacen sufrir. El masaje de Cachemira permite que los viejos patrones memorizados en el cuerpo bajo la forma de tensiones y de rigidez lleguen a la conciencia. La danza lenta del masajista, hecha de movimientos fluidos, acompaña y dinamiza la circulación de las emociones y de cualquier movimiento energético. Poco a poco la mente se calma, el sistema se relaja con una respiración natural y profunda. Cuando el cuerpo se entrega, el Ser deja de estar esclavo de los patrones. En este espacio abierto se revelan nuevos modos de funcionar, espontáneos, en total adecuación con la realidad presente. Es el inicio de un proceso de transformación de nuestro funcionamiento diario, que poco a poco se vuelve menos mecánico, más consciente y libre. “Los maestros tántricos han dado tanta importancia a lo sensorial porque, para ellos, solo existe la vida orgánica. Es por está razón que insisten tanto en el tacto. Hay espontaneidad y libertad cuando se manifiesta plenamente la vida orgánica. Al entender esto podemos liberárnos de las fantasías espirituales. En todos los textos tántricos, de toda forma, se menciona que el tacto trnasmite la totalidad de las enseñanzas.” * A lo largo de mi practica con Daniel Odier he podido comprobar está verdad tan sencilla y profunda.

Uno de los patrones más profundamente enraizados son los patrones sexuales. Por esta razón el “tantra” se puso de moda proponiendo métodos para acceder al éxtasis a través de la sexualidad sagrada. En la tradición, Tantra designa un conjunto de textos (muy pocos han sido traducidos a una u otra de las lenguas occidentales) basados en una filosofía no dualista. La raíz sánscrita “tan” quiere decir totalidad, continuidad o trama (como la trama de un tejido). En consecuencia el tantrismo considera que o todo es sagrado o nada lo es. Es la única vía mística que incluye todo es decir también la sexualidad, no como el elemento principal sino como una de las múltiples facetas de la manifestación de lo real.

Hay una gran confusión entre lo que se imparte bajo el nombre de “tantra” y la tradición milenaria del Shivaismo tántrico de Cachemira. Como dice mi maestro, Daniel Odier: “Tenemos tantos problemas en el campo de la sexualidad que el reflejo occidental es de tomar la sexualidad como medio y de olvidarse del resto.” De hecho el tantrismo de Cachemira está basado en la apertura del corazón. Cuando, en estado de meditación, el cuerpo entero se relaja profundamente, se expande. Esta expansión tiene lugar simultáneamente en el cuerpo, la mente y el corazón. En estos momentos de gracia, que pueden surgir durante el masaje, estamos conectados con la fuente de amor de nuestro propio corazón.

Pero los occidentales se lo tomaron al revés. Pretenden liberarse empezando por la sexualidad mientras en la autentica tradición tántrica, se empieza por aumentar la consciencia del funcionamiento propio practicando la meditación y diversos tipos de yoga. Un antiguo y famoso maestro del Shivaísmo tántrico de Cachemira, Abinavagupta, respondió a una pregunta sobre la posibilidad de estados estáticos por medios sexuales : “Si fuera posible llegar al éxtasis con la sexualidad mi asno sería mi maestro.”

Aumentando nuestra presencia a lo sensorial, el Shivaísmo tántrico de Cachemira, propone acceder a un sentido global y mucho más amplio de la sexualidad. El yoga del tacto es muy poderoso para abrir el cuerpo-corazón-mente a sensaciones más sutiles y difundidas en todas las partes del cuerpo. Para las mujeres que han olvidado que esto es la naturaleza de su sexualidad, por no haber sido tocadas con suficiente presencia, es una revelación muy conmovedora y sanadora. Paulatinamente la mujer siente que puede permitirse sentir el placer sin la intervención de un juicio mental. El sentido de culpa relacionado con el placer disminuye hasta desaparecer. Una vez que han descubierto esto, las mujeres me confiesan muy a menudo sentirse más nutridas y satisfechas después de un buen masaje de Cachemira que después de hacer el amor. Sienten su cuerpo completamente vivo y unificado.

Es mucho más fácil para la mujeres experimentarlo porque su sexualidad es naturalmente global. Sin embargo está asequible a los hombres abiertos a explorar el lado femenino de su sexualidad. Descubren, maravillados, sensaciones nuevas. ¿Pero, qué pasa con los hombres que practican rituales tántricos, sanación sexual y demás ejercicios propuestos bajo el nombre de “tantra”? ¿Por qué, a pesar de todas estás prácticas se dejan llevar por su excitación totalmente desconectados de lo que siente la mujer? Parece obvio que las prácticas centradas en los genitales no cambian el hecho de que haya un desinterés mental y emocional hacia el resto del cuerpo en cuanto hay una erección. El hombre está en contracción mientras la mujer está en expansión. Movimientos contradictorios que impiden la comunicación entre el hombre y la mujer.

El masaje de Cachemira da al hombre la oportunidad de salir de este patrón gracias a una profunda respiración y el tacto lento y delicado que permiten a las sensaciones y la energía sexual navegar en todo el cuerpo. “Para entrar en una sexualidad global y delicada es imprescindible la presencia constante de la respiración, porque sino toda la atención se centra en los genitales.”* Nunca se trata de estimular ni de provocar nada sino de incluir, acompañar los movimientos energéticos y emocionales que se dan durante el masaje. El hombre que entra en un proceso por medio del yoga del tacto descubre con sorpresa sensaciones en lugares de su cuerpo donde antes no solía sentir nada. Mientras circula la energía y cambia el enfoque, la zona alrededor de los genitales se relaja poco a poco y la mente también. Los viejos patrones sobre la sexualidad empiezan a desvanecerse y la urgencia de eyacular tan pronto como sea posible en cuanto hay una erección, disminuye. Claro que no sucede de un día para otro, necesita su tiempo.

A través de lo masajes, sesión tras sesión, se recorre un camino hacia un mejor conocimiento de uno mismo, percepciones más refinadas, una comunicación más fluida con los demás y el entorno. “El masaje sirve para descubrir este estado de presencia despojado de pensamiento dualizante y la presencia sirve para disfrutarlo en todas nuestras actividades cotidianas.”* Se trata de una progresión nada lineal, sino que se manifiesta más bien en forma de olas.

Cada sesión se desarrolla en una hora y media, dos horas o más. En la primera parte, invito a la persona a entrar en contacto consigo misma y a calmar la mente por medio de ejercicios de respiración, relajación guiada, atención a las sensaciones corporales, por ejemplo. Con está preparación se establece la confianza imprescindible para recibir el yoga del tacto que se da en una colchoneta. De hecho, hay un contacto más íntimo que en otros masajes entre el masajista y la persona que lo recibe. El uso de aceite caliente proporciona una sensación placentera de cálida envoltura y sutil sensualidad. Al considerarse el cuerpo como un volumen, no solo dos caras, se da también el masaje en posición fetal. Así se miman los lados y se establece una comunicación entre la parte delantera y la parte trasera del cuerpo. La sensación de unidad y de seguridad en está posición nos hace sentirnos como un bebé. Tratándose de escuchar al cuerpo, cada masaje es único, nunca hay repetición y las experiencias de un masaje a otro pueden ser muy diversas.

Al cabo de numerosas sesiones, una persona me hizo la siguiente pregunta: “Es increíble, se va cada vez más lejos ¿llegamos a un fin, se para esto en un momento dado?” Os invito a descubrirlo por vuestra propia cuenta.

Surya Baudet (discípula de Daniel Odier.)

http://www.suryadance.com

*Daniel Odier (enseñanza oral sobre el yoga del tacto)

Texto extraído de http://www.elblogalternativo.com/