Hombres, Sexualidad Sagrada y Homosexualidad.

gays1Sin duda alguna, si existe un área común en la que la gran mayoría de seres humanos tengamos alguna clase de conflicto, esa es la Sexual.

Por todo el planeta y durante los últimos milenios, la sexualidad ha sido controlada, juzgada y definida por las distintas religiones y sistemas socio-políticos, quienes nos han mostrado , cuales de nuestros deseos, impulsos, pensamientos y sentimientos son los buenos y divinos, cuales los malignos y diabólicos.

No solo que prácticas sexuales son las correctas y cuales las prohibidas, si no además, con quién, como, cuando, bajo que condiciones y con que finalidad, podemos practicarlas.

Desde la estigmatización o el rechazo social, hasta la cárcel o incluso la muerte, según sea considerada la gravedad de la conducta sexual por el sistema en concreto, es lo que han recibido aquellos que no han acatado sus normas.

Actualmente por ejemplo, en 2015, un mismo echo como la práctica del sexo anal, indistintamente de la orientación sexual, pude ser considerada “buena” con mayor o menor naturalidad en unos grupos y/o sistemas sociales, mientras que en otros esta prohibida o incluso penalizada legalmente con multas, cárcel o, si se trata de practicas homosexuales, la muerte.

Muy a nuestro pesar, aunque nos creamos ciudadanos occidentales libres de sistemas religiosos represivos, cultural y socialmente avanzados, viviendo en sistemas democráticos con libertad sexual, no podemos evitar nuestros orígenes, nuestra propia historia como cultura, sociedad y familia.

Creencias, así como patrones de pensamiento y comportamiento, se han transmitido y mantenido de manera inconsciente de sistema en sistema, de generación en generación, cambiando tal vez mucho de forma, pero muy poco de fondo.

Subyacentes en los sistemas socio-culturales, estas creencias y patrones limitantes impregnan nuestro día a día e inevitablemente han sido absorbidos, en mayor o menor grado, desde la gestación, hasta que la bases de nuestra personalidad quedan asentadas durante la primera infancia.

Este echo se vuelve mas grave aún, para los colectivos discriminados socialmente y tradicionalmente rechazados como el homosexual. Quien han absorbido de manera inconsciente ese rechazo, integrándolo en la mente inconsciente y que en muchísimos casos generará serios conflictos en la vida sexual y afectiva.

niankhnumt10zj6Nuestra cultura, en general, no nos ha dado ninguna educación sexual, más allá de la anatómica, la reproductiva y la prevención de los riesgos sanitarios que puede conllevar una relación sexual. Nadie nos ha dado una educación libre de dogmas religiosos o culturales sobre cosas como la orientación sexual, y mucho menos, sobre la intimidad, el placer, la atracción sexual, el erotismo, las distintas practicas sexuales, etc.

¿Cuántos mitos y tabúes sobreviven aún hoy en día, acerca de la homosexualidad y los homosexuales? ¿En cuántas sociedades occidentales se insiste en la homosexualidad como una enfermedad o una disfunción, que puede ser curada o corregida? ¿Cuánta gente aún considera menos hombre a un homosexual por el simple echo de tener esa orientación? ¿Cuántas personas viven atormentadas por el echo de su orientación homosexual? ¿Cuántos de los que serán adultos en 10 ó 15 años, siguen usando la homosexualidad como insulto o discriminación negativa?

Como homosexuales, y siempre hablando en general, hemos crecido en un entorno familiar y/o social cuanto menos complicado, si no represivo o directamente hostil, hemos absorbido de nuestra cultura y entorno, creencias y patrones contrarios a nuestra propia naturaleza.

Todos, hemos enfrentado el reconocimiento de nuestra propia orientación sexual “incorrecta” y su encaje en nuestra vida, con mayor o menor dificultad y acierto.

Nos hemos tenido que enfrentar a los estereotipos, el tabú, la discriminación, la forma en que la situación socio-cultural en particular condiciona las relaciones homosexuales, los roles sexuales y un larguísimo etc, tratando siempre de vivir nuestra sexualidad y nuestra vida afectiva de la mejor manera posible.

Pero ¿cuántos de nosotros, hemos dedicado nuestro tiempo y esfuerzo a sanar nuestras heridas psico-emocionales?, ¿a liberar creencias y patrones limitadores y represivos? ¿a la autoaceptación? o ¿a conocer y explorar nuestra sexualidad para vivirla plenamente?

Como hombres, la gran mayoría y más allá de nuestra orientación sexual, nos enfrentamos a conflictos comunes como, el completo desconocimiento de nuestra sexualidad y el fuerte condicionamiento a la no expresión emocional, la vivencia de nuestra sexualidad de manera casi exclusivamente genital, el impulso biológico de la promiscuidad fecundativa que asegure la mayor diversidad genética, los conceptos tergiversados de masculinidad que la desproveen de sensibilidad, intuición, inocencia, vulnerabilidad, receptividad, flexibilidad…las inseguridades respecto a la forma y tamaño del miembro, la capacidad de satisfacer o a la propia capacidad sexual, las expectativas y exigencias con respecto a los roles genero y muchísimas otras.

Sólo en relación al orgasmo y por poner algunos ejemplos: ¿Cuántos hombres conocen la diferencia entre orgasmo y eyaculación? ¿Cuántos saben que existen orgasmos no eyaculatorios mucho más potentes y largos que el eyaculatorio? ¿Cuántos conocen sus puntos sagrados en la cavidad anal y han experimentado la multiorgasmia no eyaculatoria?, como el famoso “punto G” que muchas veces es confundido con la próstata. ¿Cuántos saben que poseen un orgasmo de garganta? ¿Cuántos conocen la existencia de orgasmos energéticos o la posibilidad de alcanzar estados de conciencia ampliada mediante el placer y la energía sexual?

greciaCuando uno se acerca al Tantra siendo homosexual y una vez sorteado la infinitud de centros eróticos y de pseudo-prostitución que utilizan este termino para definirse y venderse, rápidamente descubre, que lejos de lo que se podría pensar, las escuelas más conocidas y accesibles de Tantra Rojo, ( la “rama” del Tantra que practica sexo tántrico propiamente dicho), solo contemplan el sexo heterosexual, y la mayoría de “gurus” que podemos leer o escuchar, son incluso contrarios a la homosexualidad.

Corremos el riesgo si no seguimos buscando, de creer que la Sexualidad Sagrada es un territorio vetado para los homosexuales, quienes por una u otra razón, no podemos acceder a la experiencia de la energía sexual y su potencial evolutivo. Nada más lejos de la realidad.

Desde que el ser humano habita este planeta, la homosexualidad coexiste con las demás orientaciones sexuales y a lo largo de la historia, encontramos ejemplos de culturas donde la homosexualidad no solo ha sido aceptada, si no también ha gozado de privilegios sociales o incluso se le han otorgado “capacidades mágico-espirituales especiales”. Existió por ejemplo, en las culturas Nativas Norteamericanas, la figura del Verdaje, un hombre homosexual y “chamán”, que generalmente, vivía retirado de la tribu y que cumplía las funciones de sanador sexual, a la vez que era conocedor y practicante de la Sexualidad Sagrada.

Así, también dentro del vasto conocimiento tántrico, existen escuelas de Tantra Rojo, que no sólo aceptan el sexo homosexual, si no que poseen técnicas especificas entre hombres o entre mujeres.

Acceder a este conocimiento e integrarlo mediante la practica es sin duda alguna, una experiencia única e increíble para cualquier hombre, pero para los homosexuales, por todo lo ya comentado, resulta aún más poderosa si cabe.

Como homosexuales, la práctica tántrica nos permite reconocer aquellos aspectos de nosotros mismos que no están integrados armónicamente y nos impiden evolucionar. Nos permite reconocer y liberar todas las memorias psicoemocionales, sanar las heridas y transformar todas las creencias y patrones de pensamiento limitantes que obsatculizen nuestro crecimiento.

Nos abre el camino a la autoaceptación plena y la posibilidad de invertir el miedo y todas las emociones destructivas que derivan de él, en amor no condicionado.

boom_shiva_by_android_jones-d7buijgEl Tantra nos ofrece la posibilidad de un enfoque completamente distinto, donde lo sexual es sinónimo de sagrado.

Donde poder tomar plena conciencia de nuestra energía sexual, aprender a movilizarla, expandirla, dirigirla, potenciarla, donde desvincular la culpa y el placer, aprendiendo a generarlo, amplificarlo y expandirlo no solo por todo el cuerpo si no también en el tiempo, placer no como un objetivo en si mismo, si no como medio para alcanzar estados ampliados de conciencia, accediendo a la experiencia “mística” y su potencial sanador y evolutivo.

Nos enseña a encontrar y desarrollar la presencia y la consciencia, que hacen de la intimidad y la experiencia sexual algo pleno, profundo, sanador, intenso y poderoso.

La sexualidad desde el enfoque tántrico es un camino de autoreconocimiento, autocomprensión y autodesarrollo que abarca mucho más allá de lo sexual, abarcando de manera global, todos los aspectos del ser humano.

Comúnmente se asocia el tantra a conceptos que, como hombres, nos generan grandes conflictos, como la desaparición de la eyaculación en nuestra vida sexual, una practica sexual, lenta, suave, muy afectiva y tranquila, en la que el morbo, la pasión, la impulsividad, la intensidad y la parte más instintiva y animal de nuestra sexualidad quedan aniquilados y en la mayoría de ocasiones lo asociamos también a una vida sexual exclusiva de pareja monogámica heterosexual.

Si algo hace el Tantra sin duda es desafiar nos a ir más allá de nuestras propias limitaciones y adentrarnos el Gran Misterio.

Si eres hombre, y muy especialmente si tu orientación sexual es homosexual o bisexual, te invito a aceptar este desafío, a que profundices en este apasionado mundo de la Sexualidad Sagrada y mediante tu propia experiencia descubras por ti mismo cuan poco de verdadero hay en estas últimas asociaciones.

 

Escrito por David Alcalde, compañero de la Asociación Sanango. 

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Masaje tántrico

erotic-massage-520x245Lo primero de todo es no crearse expectativas. Como seres poseidos por egos que somos, nos dejamos llevar por las expectativas y acabamos decepcionados de la idea que nos habíamos hecho sobre algo, decepcionados de una realidad que nunca ha existido excepto en nuestra mente, porque el hecho de que lo hayas imaginado 100 veces no significa que vaya a ser así. Cada Ser se hace unas expectativas diferentes según las vivencias que haya tenido en su pasado. Un pasado que tampoco existe, pues ha sido interpretado por la mente condicionada que nos controla a cada uno, por lo tanto el pasado no es real. E imaginar 100 veces cómo es un masaje tántrico tampoco hará que esa experiencia sea real.

Lo que la hace real es recibirlo y abrirse a la experiencia sin contemplaciones.

Si alguien me preguntara cuál es el secreto, le respondería sin dudarlo que la magia está en la respiración. Si respiras completamente, vives completamente, sientes completamente y disfrutas plenamente. El problema es el control. Y nuestra mente. Nuestra mente quiere controlar todas las cosas, hasta las propias emociones. Y cuando controlas algo no dejas que se exprese libremente, lo reprimes, lo atas.. como las emociones controladas que se quedan ahí reprimidas, atrapadas, enganchadas. Como las emociones que, absolutamente todos, tenemos reprimidas, atrapadas y enganchadas.

Ahora cierra los ojos, presta atención a tu cuerpo y respira. Durante el masaje respiramos por la boca. Los dos Seres, tú y yo, inhalamos por boca y exhalamos por boca, nos vamos llenando cada vez más de Energía y Vida que se expande despertando el cuerpo sutil pausadamente. Lentamente.

Ahora siente la relajación.

Cuando sueltas totalmente el control y te entregas completamente a la respiración, consigues expandir esa relajación por todo el cuepo, llegando de manera fácil, sin esfuerzo, a relajar también la mente.

Y es entonces, en ese estado de no mente que dejas de ser tu, dejas de identificarte con el ego que no eres.. y pasas a Ser, Ser en estado puro. Conciencia, Presencia y Amor. Por fin habitas realmente el cuerpo que utilizas cada día, el mismo cuerpo que puede llevarte a alcanzar estados de éxtasis profundos suspendidos en un espacio-tiempo que no es el lineal, el marcado por el reloj y la sociedad. Ahora estás en un espacio-tiempo Sagrado. Como Sagrado es tu cuerpo. Como Sagrado es el gozo físico que te sirve de llave que abre y expande tu conciencia.

Simplemente dejas de ser tu para conectar con el verdadero Ser que eres.

A veces es fácil. El Ser se abre totalmente receptivo a la respiración, al tacto, a la lentitud, al amor y a la energía sexual y se entrega sin reservas disfrutando la experiencia extática que proporciona el tantra. Se abre totalmente a la Vida. La energía sexual expandida por cada célula brota desde dentro hacia fuera por cada poro de la piel. El Ser rebosa energía sexual. Sin mente, sin control, el Ser puede llegar a sentirse poseido por la energía sexual. Cada milímetro del cuerpo puede sentir un inmenso placer orgásmico: Oleadas de placer, sacudidas de Shakti, la energia kundalínica, vibración, sensibilidad extrema que hace que cada pase del masaje te conecte cada vez más profundo con la necesidad de sentirte así de amado, venerado, respetado y sacralizado en cada acto sexual y amoroso que realices. Cada Ser descubrirá a través del masaje una sexualidad diferente a la fría, mecánica, animal y tradicional sexualidad que llevamos siglos y siglos viviendo y perpetuando. Nadie nos ha enseñado a tocarnos y tocar a otros como Seres Sagrados. Nadie nos dijo de pequeños que somos parte de la divinidad que es el Todo, que nuestra Energía Sexual es la expresión de esa divinidad en cada uno de nosotros y que por eso hay que honrarla, despertarla, hacerla crecer, expandirla, transmutarla e integrarla.

Nadie nos dijo de pequeños que podíamos sanarnos con nuestra propia energía sexual.

Porque a veces no es fácil. Habitar totalmente el cuerpo implica sentir totalmente el cuerpo. Implica sentir. A través de movimientos lentos y envolventes, las manos cargadas de Amor Incondicional van recorriendo todos los rincones del cuerpo, relajando y despegando las memorias atrapadas en los músculos, en la piel, en las fascias y hasta en el Corazón. Las manos cargadas de Amor incondicional son capaces de sostener esas memorias despegadas que se van liberando al ser expresadas: rabia, enfado, ira, frustración, tristeza… más tristeza, soledad, miedo, vacío, desconexión.. cada Ser conecta con una de estas emociones, o ninguna, o dos o más y cada Ser ha de permitirse vivenciar esa emoción, ser esa emoción y dejar de ser esa emoción, soltar y dejar ir completamente para llegar a ser libre, libre hasta de sí mismo.

Porque a través del masaje tántrico, dejas de ser tu para conectar con el verdadero Ser que eres.univ

Cuando la energía sexual que hemos despertado a través de la relajación total, la entrega absoluta, la respiración tántrica y los movimientos lentos y envolventes de las manos cargadas de Amor incondicional se expande y llega al Corazón, entonces reconocerás el AMOR. El Amor en mayúsculas. Sentirás el Amor y la Unidad. Porque si formas parte de la divinidad que es el Todo, eres el Todo. Entenderás que no hay separación. Eres Universo divino y sagrado. Tu cuerpo es divino y sagrado. Tu sexualidad es divina y sagrada. Tú eres Creador.

La experiencia de la energía sexual trasmutada en Amor incondicional en el Corazón es Belleza pura. Magia. Alquimia Sexual.

Y tú puedes descubrirlo. Estás a un paso de poder descubrirlo. Sólo tienes que permitirte a ti mismo descubrirlo.

🙂

Abrazos tiernos,

Verma.

El tantra es amoral

menteDe modo que el tantra no fue comprendido; el tantra fue malentendido. Esto es natural, porque era tan profundo y tan elevado. En segundo lugar, como el tantra se mueve más allá de la dualidad, la perspectiva misma es amoral. Por favor, entien­de estas palabras: «moral», «inmoral», «amoral». Entendemos la moralidad, entendemos la inmora­lidad, pero se vuelve difícil si algo es amoral: más allá de ambas.

(…) El tantra es amoral. El tantra dice que no es ne­cesaria ninguna moralidad: no es necesaria ningu­na moralidad específica. Antes al contrario, eres inmoral porque tienes una mente muy perturbada. De modo que el tantra no puede poner como condición previa que primero seas moral para luego poder practicar el tantra. El tantra dice que esto es absurdo.

(…) El tantra es amoral. No te pregunta quién eres. Que seas una persona es suficiente. Estés donde estés, seas lo que seas, eres aceptado. ­

Elige una técnica que te vaya bien, pon toda tu energía en ella, y no volverás a ser el mismo.

(…) El tantra dice que no puedes cambiar al hom­bre a menos que le des técnicas auténticas con las que cambiar. Con sólo predicar no se cambia nada. Y lo puedes ver en el mundo entero. Lo que dice el tantra está escrito en el mundo entero. Tan­to predicar, tanto moralizar, tantos sacerdotes, predicadores: el mundo entero está lleno de ellos y, sin embargo, todo es feo e inmoral.

(…) Los predicadores siguen predicando. Siguen diciéndole a la gente: «No te sientas furioso», sin darle ninguna técnica. Y hemos oído esta enseñan­za durante tanto tiempo que ni siquiera planteamos nunca la pregunta: « ¿Qué estás diciendo? ¿Cómo es eso posible? Cuando me siento furioso, eso sig­nifica que “‘yo” soy furia, y tú simplemente me di­ces: “No estés furioso.” De modo que lo único que puedo hacer es suprimirme a mí mismo.»

Pero eso creará más ira. Eso creará más culpa­bilidad: porque si trato de cambiar y no puedo cambiarme, eso crea inferioridad. Me produce una sensación de culpa, de que soy incapaz, no puedo superar mi ira. iNadie puede hacerlo! Necesitas ciertas armas, necesitas ciertas técnicas, porque tu ira es tan sólo una indicación de una mente per­turbada. Cambia la mente perturbada y cambiará la indicación. La ira está mostrando simplemente lo que hay dentro. Cambia lo que hay dentro y cambiará lo externo.

De modo que al tantra no le interesa lo que de­nomináis moralidad. En realidad, enfatizar la mo­ralidad es vil, degradante; es inhumano. Si alguien viene a mí y le digo: «Primero deja la ira, deja el sexo, deja esto y aquello», entonces soy inhumano. Lo que estoy diciendo es imposible. Y esa imposi­bilidad hará que el hombre se sienta intrínseca­mente malo. Empezará a sentirse inferior; será de­gradado por dentro ante sí mismo. Si intenta lo imposible, va a ser un fracaso. Y cuando sea un fra­caso quedará convencido de que es un pecador.

Los predicadores han convencido a todo el mundo de que «sois pecadores». Esto es bueno para ellos, porque a no ser que estéis convencidos, su profesión carece de sentido. Debéis ser pecado­res; sólo entonces pueden seguir prosperando las iglesias, los templos y las mezquitas. Tu condi­ción de pecador es su éxito. Tu culpabilidad es el fundamento de las iglesias más altas. Cuanto más culpable te sientas, más iglesias seguirán surgien­do, más y más altas. Están construidas sobre tu culpabilidad, sobre tu pecado, sobre tu complejo de inferioridad. De modo que han creado una hu­manidad inferior.

Al tantra no le interesa lo que denomináis mo­ralidad, vuestras formalidades sociales, etc. Eso no significa que el tantra diga que seas inmoral, ino! El tantra es tan indiferente a vuestra moralidad que no puede decir que seas inmoral. El tantra te da técnicas científicas para cambiar la mente, y una vez que la mente sea diferente, tu carácter será di­ferente. Una vez que el fundamento de tu estructu­ra cambie, todo tu edificio será diferente. A causa de esta actitud amoral, el tantra no podía ser tole­rado por los que denomináis santos; todos se pu­sieron en contra de él: porque si el tantra triunfa, entonces todas estas tonterías que suceden en nombre de la religión tendrán que terminar.

Observa: el cristianismo luchó muchísimo en contra del progreso científico. ¿Y por qué? Sólo porque si hay progreso científico en el mundo ma­terial, entonces no está muy lejano el momento en que la ciencia penetre también en el mundo psicológico y en el mundo espiritual. De modo que el cristianismo empezó a combatir el progreso cien­tífico, porque una vez que sabes que puedes cam­biar la materia por medio de la técnica, no está muy lejano el momento en que llegarás a saber que puedes cambiar la mente por medio de técni­cas: porque la mente no es más que materia sutil.

Ésta es la proposición del tantra, que la mente no es otra cosa que materia sutil; se puede cambiar. Y una vez que tienes una mente diferente, puedes tener un mundo diferente, porque miras a través de la mente. El mundo que estás viendo lo estás vien­do porque tienes una determinada mente. Cambia la mente, y cuando miras hay un mundo diferente. Y si no hay mente…, eso es lo supremo para el tan­tra: producir un estado en el que no hay mente. En­tonces miras al mundo sin intermediario. Cuando no hay intermediario, te encuentras con lo real, porque ahora no hay nadie entre tú y lo real. En­tonces nada puede estar distorsionado.

De modo que el tantra dice que cuando no hay mente, ése es el estado de un bhairava: un estado sin mente. Por primera vez miras al mundo, a lo que es. Si tienes una mente, vas creando un mun­do; vas imponiendo, proyectando. Así que prime­ro cambia la mente, luego cambia de mente a no­-mente.

El Libro de lo Secretos. Osho.

El anillo del Rey. Cuento Sufí.

exitoHace unos días, durante el retiro de masaje tántrico que ofrecí en La Casa dels Llacs, consulté las cartas del tarot de Osho “el juego trascendental del zen”. La carta que salió fue Éxito y venía a reflejar lo que sentía que estaba pasando con mi primer retiro en solitario.  Me dio más confianza en mí misma pero su lectura además, me ofrecía algo mucho mejor, un gran aprendizaje: aunque ahora estés cabalgando sobre el tigre del éxito, recuerda que todo es pasajero, todo tiene un comienzo y un final. Disfruta igual las cumbres y los valles, pues todo pasará.

Me conmovió profundamente.  Y me hizo pensar en el sentido de impermanencia de las cosas. Absolutamente todo desaparece, se desvanece, se transforma. Todo cambia. Aferrarse al éxito o al pasado o a una emoción.. solo sirve para perder el sentido de la vida, que sigue y seguirá fluyendo hacia adelante, con subidas y bajadas, lo quiera yo o no.

Y al final lo único que queda es el instante. El segundo de ahora, el Presente. Y es lo que tenemos que vivir intensamente.

Hoy ha vuelto a salir la misma carta y una gran amiga me ha contado un cuento sufí que comparto con vosotros, pues encierra una gran verdad:

El anillo del Rey.

Una vez un rey citó a todos los sabios de la corte, y les informó:

– “He mandado hacer un precioso anillo con un diamante, con uno de los mejores orfebres de la zona. Quiero guardar, oculto dentro del anillo, algunas palabras que puedan ayudarme en los momentos difíciles. Un mensaje al que yo pueda acudir en momentos de desesperación total. Me gustaría que ese mensaje ayude en el futuro a mis herederos y a los hijos de mis herederos. Tiene que ser pequeño, de tal forma que quepa debajo del diamante de mi anillo”.

Todos aquellos que escucharon los deseos del rey, eran grandes sabios, eruditos que podían haber escrito grandes tratados… pero ¿pensar un mensaje que contuviera dos o tres palabras y que cupiera debajo de un diamante de un anillo? Muy difícil. Igualmente pensaron, y buscaron en sus libros de filosofía por muchas horas, sin encontrar nada en que ajustara a los deseos del poderoso rey.

El rey tenía muy próximo a él, un sirviente muy querido. Este hombre, que había sido también sirviente de su padre, y había cuidado de él cuando su madre había muerto, era tratado como la familia y gozaba del respeto de todos.

El rey, por esos motivos, también lo consultó. Y éste le dijo:

– “No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje”

– “¿Como lo sabes preguntó el rey”?

– “Durante mi larga vida en Palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una oportunidad me encontré con un maestro. Era un invitado de tu padre, y yo estuve a su servicio. Cuando nos dejó, yo lo acompañe hasta la puerta para despedirlo y como gesto de agradecimiento me dio este mensaje”.

En ese momento el anciano escribió en un diminuto papel el mencionado mensaje. Lo dobló y se lo entregó al rey.

– “Pero no lo leas”, dijo. “Mantenlo guardado en el anillo. Ábrelo sólo cuando no encuentres salida en una situación”.

Ese momento no tardó en llegar, el país fue invadido y su reino se vio amenazado.

Estaba huyendo a caballo para salvar su vida, mientras sus enemigos lo perseguían. Estaba solo, y los perseguidores eran numerosos. En un momento, llegó a un lugar donde el camino se acababa, y frente a él había un precipicio y un profundo valle.

Caer por el, sería fatal. No podía volver atrás, porque el enemigo le cerraba el camino. Podía escuchar el trote de los caballos, las voces, la proximidad del enemigo.

Fue entonces cuando recordó lo del anillo. Sacó el papel, lo abrió y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso para el momento…

Simplemente decía “ESTO TAMBIEN PASARÁ”.

En ese momento fue consciente que se cernía sobre él, un gran silencio.

Los enemigos que lo perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino. Pero lo cierto es que lo rodeó un inmenso silencio. Ya no se sentía el trotar de los caballos.

El rey se sintió profundamente agradecido al sirviente y al maestro desconocido. Esas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a guardarlo en el anillo, reunió nuevamente su ejército y reconquistó su reinado.

Ese día en que estaba victorioso, en la ciudad hubo una gran celebración con música y baile…y el rey se sentía muy orgulloso de sí mismo.

En ese momento, nuevamente el anciano estaba a su lado y le dijo:

– “Apreciado rey, ha llegado el momento de que leas nuevamente el mensaje del anillo”

– “¿Qué quieres decir?”, preguntó el rey. “Ahora estoy viviendo una situación de euforia, las personas celebran mi retorno, hemos vencido al enemigo”.

– “Escucha”, dijo el anciano. “Este mensaje no es solamente para situaciones desesperadas, también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando te sientes derrotado, también lo es para cuando te sientas victorioso. No es sólo para cuando eres el último, sino también para cuando eres el primero”.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje… “ESTO TAMBIEN PASARÁ”

Y, nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba. Pero el orgullo, el ego había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Lo malo era tan transitorio como lo bueno.

Entonces el anciano le dijo:

“Recuerda que todo pasa. Ningún acontecimiento ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche; hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.”

 

Abrazos tiernos,

Verma.

 

 

Masaje de Yoni

 

yoniÚltimamente se habla mucho del famoso masaje de Yoni, como un masaje erótico que da muchísimo placer a las mujeres.

Yo no lo negaré. Da placer.

Hay mujeres, puede que 1 o 2 de cada 10, que experimenten un placer exquisito, incluso místico, el éxtasis! durante un masaje de Yoni, alcanzando el orgasmo o los orgasmos tras minutos eternos de gozo, suspiros y profunda relajación, apertura y receptividad. Otras, entre 2 o 3 (siempre sobre 10), puede que sientan placer entremezclado con otras sensaciones físicas y emocionales que no puedan o no sepan reconocer, pero que tras un largo, lento y respetuoso masaje de Yoni, alcanzan igualmente el orgasmo o los orgasmos aunque no tan intensos como las primeras mujeres mencionadas.Otro porcentaje, 3, 4, 5 de cada 10 mujeres, puede que no sientan gran cosa o incluso conecten con emociones “que no deberían estar sintiendo en ese momento”, como tristeza, frustación, angustía… Pero el porcentaje más alto se lo llevan las mujeres que en una sesión de masaje de Yoni conectan con heridas bien profundas, abiertas, sangrantes y muy muy dolorosas.

Llevo 4 años dedicándome al masaje tántrico y aunque por desgracia no tengo tanta experiencia con mujeres como con hombres, he tenido la oportunidad de trabajar y ¿ayudar? a las pocas que se han atrevido a dar el paso de abrirse a una experiencia tan intensa y vulnerable, y lo que he vivido ha sido tan conmovedor y liberador como desolador.

Yo quiero hablaros de esas mujeres con heridas profundas, abiertas, sangrantes y dolorosas.

Hablaros de mujeres que transportan en la memoria de sus células decenas, cientos de mujeres que han sido en otras vidas y decenas y cientos de antepasadas, mujeres de su familia, que impregnan su cuerpo físico y emocional y su inconsciente individual y colectivo de decenas, cientos, miles de culpas, abusos, humillaciones, maltratos, vejaciones, violaciones e incluso torturas o asesinatos.

Mujeres incapaces de sentir orgasmos avergonzadas de su increible potencial sexual por una represión milenaria hacia su exclusivo poder orgásmico, mujeres que sienten pánico a abrirse de piernas y tensan tanto su vagina que la hacen impenetrable, mujeres que se evaden completamente del acto sexual por no tener que revivir una y otra vez el abuso que su papá, o su tio, o su hermano, o su vecino, o su profesor, o su entrenador, o su amigo o cualquier otro hombre pudo haberle hecho de pequeña y de no tan pequeña, mujeres que simplemente no sienten su cuerpo poseído por la líbido, ni sienten estremecer su cuerpo con una caricia, ni su vulva hincharse y humedecerse con una excitación que no llega nunca.

Respiro lenta y profundamente.

Cuando introduzco mi dedo corazón dentro de un mujer durante un masaje de Yoni, siento que todo mi ser penetra en ella y se funde con ella, siento lo que ella siente, sufro lo que ella sufre y alguna vez lloro lo que ella, sin saber, no puede llorar.

Yoni34r-1Como mujer que ha dado pero también recibido muchas sesiones de masaje tántrico y cura sexual, siento pánico cuando un hombre me propone hacerme un masaje de Yoni porque me pregunto ¿estará preparado? ¿sabe lo que va a hacer? ¿sentiré su energía sexual sana…o babosa? ¿me sentiré un trozo de carne? ¿estará lo suficientemente presente, consciente y amoroso (que No Sexual) durante el masaje? ¿lo hará lento o convertirá su dedo corazón en una turbina contra mi clitoris, apretándolo bruscamente?

Así que cuando tu, hombre, representación de toda esa energía masculina que hemos recibido hasta ahora las mujeres, te acerques a un Yoni para masajearlo, se consciente del acto sagrado que implica abrir a una mujer de piernas, acariciarle lentamente su vulva e introducirle dentro uno de tus dedos, el corazón siempre por favor. Porque en ti, Shiva, está el poder de liberar, sostener y transmutar todo lo que una mujer sea capaz de soltar en una sesión. Porque en ti, Shiva, está la oportunidad de demostrarle a la mujer que los hombres ya no le van a hacer daño, que puede empezar a confiar y abrirse totalmente receptiva y entregada porque los hombres están cambiando, porque cada vez hay más hombres despiertos, rendidos ante el poderío sin igual de una mujer que mostrandose vulnerable, se hace más fuerte, más íntegra, más auténtica y más Poderosa.

Como profesional del masaje tántrico, honro profundamente a esas mujeres dedicadas a su propia sanación, a la sanación de su linaje ancestral femenino, y a la sanación de su futura progenie.

E invito a todas las mujeres que me lean a abrirse a recibir una sesión de Cura Sexual, a abrirse a experimentar con su propia energía sexual y explorar su Sombra desde el respeto, el gozo y el amor incondicional de un masaje tántrico.

Recomiendo también buscar apoyo o acompañamiento emocional para las heridas que puedan abrirse y sangrar más fuerte después de un masaje, ya sea con una terapeuta sexual, psicóloga u otras mujeres que estén pasando o hayan pasado por la misma situación.

Con esto quiero aclarar además, que el masaje tántrico no es un juego, se mueve una cantidad enorme de energía, se remueven emociones, se altera la conciencia, se derrumban los muros del espacio de seguridad que hemos tardado años en construir… en definitiva, conecta con el inconsciente, te pone delante la Sombra y te invita a no luchar contra ella sino a aceptarla totalmente para poder disolverla poco a poco entre los dedos que pueden proporcionarte tanto placer, tanto gozo y tanto éxtasis.

Solo tienes que abrirte a ello.

Nada más y nada menos.

Abrazos tiernos,

Verma.