Formación intensiva en Masaje tántrico y Cura sexual

Este curso está pensado para aquellas personas que quieran ofrecer a otros, ya sea profesional o personalmente, un buen masaje tántrico.

Ni el tantra ni el masaje tántrico son una terapia en sí, sin embargo, la profundidad a la que se llega tanto a nivel físico como emocional y espiritual es inmensa, despierta y reabre grandes heridas y creencias autolimitantes que condicionan y distorsionan nuestra realidad y nos acompaña amorosamente para traer más consciencia y arrojar luz a nuestra sombra, liberándonos de emociones reprimidas y estancadas, observando nuestros miedos: a ser abandonados, humillados, rechazados, a la soledad, al vacío, al dolor… Nos invita a darnos cuenta de cuán condicionados estamos por las creencias sociales y religiosas que nos dificulta el vivir una sexualidad plena y satisfactoria, que nos dificultan a vivir en general y nos invita a conocer más íntimamente a ese ser que habita en nosotros y en el otro, a esa esencia divina que nos atraviesa el cuerpo pero que, en muchas ocasiones, desconocemos completamente.

Todo esto hace que el tantra y el masaje tántrico sea profundamente sanador.

Tras finalizar el curso, sabrás realizar un masaje tántrico y una sanación sexual pero solo será el pistoletazo de salida. Hacer el curso no te convertirá en sanador sexual, ése es un camino que hay que construir pasito a pasito y muy conscientemente, práctica tras práctica, masaje tras masaje. Y cuando tu ego crea que ya lo sabes todo del masaje tántrico o que ya lo controlas a la perfección, se abrirá entonces una dimensión más profunda de la sesión y te sentirás perdido de nuevo, situación idónea para dejarte caer en la sabiduría infinita que habita en ti, en tu maestro interior, en tu conexión con lo divino para que actúe a través de ti y no seas tu quién realice el masaje, tu ego, sino algo más grande que tu, puedes llamarle Dios, Existencia, Universo, Sabiduría Infinita, Gran Espíritu, Gran Misterio o como te de la gana.

Después de 7 años dedicándome al masaje tántrico, de haberme formado con Anand Rudra, Kurma Rajadasa, Maite Domenech, Manu García y David Alcalde, de haber explorado el mundo del masaje erótico y vivenciando talleres con Ronald Fucks, Astiko, Xavi Doménech… aún sigo sintiendo que no se nada, por eso sigo formándome en masaje y en tantra, aún se puede investigar más, aprender y profundizar mucho más, es un camino de por vida y la humildad, una gran virtud que no se debería perder nunca.

Y aunque las formaciones son importantes porque ofrecen una estructura y una metodología, lo más importante para realizar un masaje tántrico o una sanación sexual no puede aprenderse en ningún curso, surge en algún momento de tu vida, de tu interior, de tu corazón y cuando aparece es arrollador y mágico, porque no eres tú ni tu técnica lo que ayuda a sanar al otro, sino tu amor y compasión por él.

Y eso, no puede aprenderse en ninguna formación.

“El masaje es algo que puedes empezar a aprender, pero que nunca terminarás. Sigue y sigue, y la experiencia continuamente se hace más y más profunda, y más y más elevada. El masaje es una de las artes más sutiles, y no es solo una cuestión de habilidad. Es más una cuestión de amor… Aprende la técnica, y luego olvídala. Entonces sólo siente, y muévete por el sentimiento. Cuando lo has aprendido en profundidad, el noventa por ciento del trabajo se hace por amor, y el diez por ciento por la técnica. Solo con el propio tacto, un toque consciente y amoroso, algo se relaja en el cuerpo. (OSHO)”

Si te interesa la formación, escribe un correo a vermaterapia@gmail.com para saber más sobre el contenido de la misma, precio, facilidades de pago y/o cualquier duda que tengas.

Un abrazo tántrico, de esos que inundan cada célula del cuerpo de mucho amor.

 

Experiencias de alumnos.

“Me apunté a la formación porque hice un retiro de fin de semana de masaje tántrico y me encanto! En un principio me apunté para saber hacer masajes y volver a sentir el tacto consciente entre dos personas, pero la realidad fue otra.

Con la formación haces un trabajo interior muy profundo, una sanación sexual de la cual no sabes ni que la necesitas. Coges tanto conocimiento de la energía sexual y de su importancia que tu vida nunca vuelve a ser la misma.

Nunca me llegué a imaginar que sería tan importante en mi vida tanto en lo personal como en lo laboral, ahora el tantra forma parte de mí y sigo en este camino tan desconocido pero tan apasionante.

La formación fue muy completa tanto en contenido como en experiencia, una vivencia que todo el mundo tendría que vivir y sentir.” (Sandra)

“La formación, y no sé si llamarla así porque en realidad fue mucho más que eso. Para mí supuso un gran desafío en todos los sentidos, y gracias a ello me he encontrado con aprendizajes extraordinarios durante el tiempo de la formación y después de ella.

Tengo que recalcar y lo digo con palabras llenas de entusiasmo e ilusión que en el Masaje Tantrico he encontrado la herramienta que me hace vibrar, que me apasiona, en la que me encuentro a mí misma una y otra vez, y por lo tanto, estoy tan agradecida a la vida y a las personas que me la dieron a conocer. Que no puedo nada más que decir GRACIAS y MIL GRACIAS.” (Almudena)

“Describir una experiencia tan profunda, trascendental y renovadora no es muy fácil en palabras, vivirla enfrentando miedos, barreras, paradigmas, descubrir la propia creatividad es un proceso que empieza y ya no acaba, tampoco hay vuelta atrás, solo el vacio y la seguridad de podértelo permitir, es lo que puedo expresar y agradecer a Verma Rodriguez , David Alcalde, Cristina, Sanango y todos los valientes compañeros con los que realicé el curso de masaje y sanación sexual.

Como asistente en los talleres de Verma sigo aprendiendo herramientas que me ayudan a sobrellevar el enfrentarse al proceso del morir en uno y poder renacer a cada instante.” (Dago)

 

 

 

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El tantra de la Vida y la Muerte por Swami Kurma Rajadasa

La vida es tristeza, la muerte es alegría. La única batalla que debemos  librar se encuentra en nuestra mente — Mahabharata

Todos somos codependientes y bipolares en mayor o menor medida. Cuanto más codependientes somos, más
creemos que son los otros los que están comportándose incorrectamente, -patología del juez-; emerge la necesidad
de salvarlos de su error, -patología del salvador-, o bien de perseguirlos y ajusticiarlos, -patología del verdugo. O
sentimos que somos los culpables de todo o que el mundo está contra nosotros, -patología de la víctima.

La muerte y el triángulo de la codependencia

Buscamos el fruto de nuestros deseos actuando como salvadores, víctimas, jueces, perseguidores, verdugos o tiranos, quizá esta última sea la forma más grave de todas. Buscamos fuera de nosotros el fruto de nuestros deseos. Manipulamos para no sentirnos solos, abandonados o rechazados. La muerte, la soledad, el abandono y el rechazo son los miedos-raíz que condicionan nuestra bipolaridad/codependencia.

Sin estos miedos básicos seríamos libres, amaríamos libremente, con honestidad y sin hipocresía. Pero nadie está libre de pecado, todos tenemos defectos y buscamos los defectos de los demás para extender nuestra tela de araña. Tapamos nuestra vulnerabilidad con todas nuestras fuerzas para no sentir dolor. Aunque cuanto más empeño
aplicamos en esconder esa fragilidad, más oxidada y rígida se vuelve nuestra armadura.

Ése es el origen de la codependencia: un gran deseo por poseer que se transformó súbita y traumáticamente en
frustración, rechazo, abandono, miedo. Pero no existe el trauma más que en el reino de la soberana ignorancia de
nuestro ego. “Las cosas no son nunca como crees que son, sino como te las tomas”, dice el Siva Purana, texto Sivaíta
escrito hace más de 5000 años. Nadie muere, nadie nace, nadie rechaza ni es rechazado, nadie abandona ni es abandonado, todo es una gran mentira que se ha programado en nuestra mente. Nuestro ego lo ha creído por conveniencia para no sentir el dolor ni la esclavitud.

Lo que el Tantra nos enseña sobre la muerte

En occidente, gracias a la farsa del judeoislamocristianismo se rinde un culto morboso a la muerte. En oriente, entre las comunidades tántricas, budistas y zen, cuando un cuerpo muere, todos sienten alegría porque el alma sigue evolucionando.
Se puede llorar de alegría al saber que el Ser que se marcha se libera de su dolor y tiene la oportunidad de seguir creciendo. El ego llora porque cree haber “perdido”a un familiar, amigo o ser querido, pero se equivoca, no
se pierde nada. Como bien dice el Maestro libanés Kahil Gibrán: “tus hijos no son tus hijos, son hijos de la vida”.
Nadie vive ni muere, esa es tan sólo una ilusión que el ego quiere creer.

Cultiva diariamente el desapego en todas y cada una de tus acciones, da lo mejor que llevas dentro de ti sin esperar nada a cambio. Ama con libertad a toda existencia. Si posees o pretendes poseer, entonces ya no estás amando. Deja de escuchar al ego y sus necesidades imperiosas de ser importante y salvador. Cuando amas no salvas a nadie, te
salvas de ti mismo.

El reconocimiento no está en el exterior, sino en tu interior. No te autoengañes por pereza o comodidad. Escucha el silencio de tu mente y podrás sentir cómo, con el tiempo, la compasión emerge con fuerza, sanándolo todo. La solución y sanación más grande de todas es siempre la que más miedo te da.

Aquel que piensa que puede matar y aquel que piensa que puede ser matado, se equivoca. El deseo enturbia la sabiduría, es el eterno enemigo del sabio. Ningún arma puede perforar la vida que hay en ti, ningún fuego puede quemarla.
-Mahabharatha.

Haz el amor con pasión. Ama a tu pareja en cuerpo y alma y entrégate con totalidad, hasta que tus resistencias y
controles desaparezcan. Permite que la lujuria te posea. No juzges nada. Date permiso para perder el control. Hazte
consciente de toda tu vulnerabilidad, sométete a ella hasta que sientas que todo es una gran mentira creada por la
sublime ignorancia de tu ego.

En tu renuncia se unen la vida y la muerte

Si te rindes por completo cuando estás haciendo el amor sentirás, justo en el momento de ese gran orgasmo, que la vida y la muerte se unen. Entrégate sin miedo, no hay nada que temer. Víve esa sensación hasta sus últimas consecuencias. Hasta que el tiempo y el espacio desaparezcan, hasta que Sakti y Siva vuelvan a separarse para devolverte a este plano material. Aunque no regresarás igual, sino Transformado.

Sólo cuando renuncias a tu deseo de posesión, podrás amar con respeto y libertad, permitirás que tu amor sea libre de irse o de quedarse, y si decide partir, déjalo marchar con alegría y agradecimiento por los momentos compartidos. Permite que vuele, que disfrute de la vida y camine hacia su muerte. Esa es la Gran Transformación. Renunciando conoces el Amor. ¿Quiénes somos nosotros para dar o quitar libertad a otros Seres?

Cuando trabajas profundamente con tu vulnerabilidad, todo atisbo de posesividad y de celos desaparecen. Entoncesdesapego pajaro
podrás disfrutar de tu soledad o de tu vida en pareja, sin miedo alguno. Y sentir el placer en toda su grandeza, tan sólo por el mero hecho de existir. Siente que tu pareja es tu Dios, tu Diosa que te guía por el camino del Amor hacia el reencuentro contigo mismo. Ya no pondrás nombres a lo Innombrable. Podrás mantener tu mano completamente abierta permitiendo que el pájaro vuele cuando quiera: sabrás qué es el Amor.

 

Extracto del libro Tantra para Devis del Maestro Sivaíta Kurma Rajadasa.

Para saber más: http://www.tantrasivaita.com/

El tantra es amoral

menteDe modo que el tantra no fue comprendido; el tantra fue malentendido. Esto es natural, porque era tan profundo y tan elevado. En segundo lugar, como el tantra se mueve más allá de la dualidad, la perspectiva misma es amoral. Por favor, entien­de estas palabras: «moral», «inmoral», «amoral». Entendemos la moralidad, entendemos la inmora­lidad, pero se vuelve difícil si algo es amoral: más allá de ambas.

(…) El tantra es amoral. El tantra dice que no es ne­cesaria ninguna moralidad: no es necesaria ningu­na moralidad específica. Antes al contrario, eres inmoral porque tienes una mente muy perturbada. De modo que el tantra no puede poner como condición previa que primero seas moral para luego poder practicar el tantra. El tantra dice que esto es absurdo.

(…) El tantra es amoral. No te pregunta quién eres. Que seas una persona es suficiente. Estés donde estés, seas lo que seas, eres aceptado. ­

Elige una técnica que te vaya bien, pon toda tu energía en ella, y no volverás a ser el mismo.

(…) El tantra dice que no puedes cambiar al hom­bre a menos que le des técnicas auténticas con las que cambiar. Con sólo predicar no se cambia nada. Y lo puedes ver en el mundo entero. Lo que dice el tantra está escrito en el mundo entero. Tan­to predicar, tanto moralizar, tantos sacerdotes, predicadores: el mundo entero está lleno de ellos y, sin embargo, todo es feo e inmoral.

(…) Los predicadores siguen predicando. Siguen diciéndole a la gente: «No te sientas furioso», sin darle ninguna técnica. Y hemos oído esta enseñan­za durante tanto tiempo que ni siquiera planteamos nunca la pregunta: « ¿Qué estás diciendo? ¿Cómo es eso posible? Cuando me siento furioso, eso sig­nifica que “‘yo” soy furia, y tú simplemente me di­ces: “No estés furioso.” De modo que lo único que puedo hacer es suprimirme a mí mismo.»

Pero eso creará más ira. Eso creará más culpa­bilidad: porque si trato de cambiar y no puedo cambiarme, eso crea inferioridad. Me produce una sensación de culpa, de que soy incapaz, no puedo superar mi ira. iNadie puede hacerlo! Necesitas ciertas armas, necesitas ciertas técnicas, porque tu ira es tan sólo una indicación de una mente per­turbada. Cambia la mente perturbada y cambiará la indicación. La ira está mostrando simplemente lo que hay dentro. Cambia lo que hay dentro y cambiará lo externo.

De modo que al tantra no le interesa lo que de­nomináis moralidad. En realidad, enfatizar la mo­ralidad es vil, degradante; es inhumano. Si alguien viene a mí y le digo: «Primero deja la ira, deja el sexo, deja esto y aquello», entonces soy inhumano. Lo que estoy diciendo es imposible. Y esa imposi­bilidad hará que el hombre se sienta intrínseca­mente malo. Empezará a sentirse inferior; será de­gradado por dentro ante sí mismo. Si intenta lo imposible, va a ser un fracaso. Y cuando sea un fra­caso quedará convencido de que es un pecador.

Los predicadores han convencido a todo el mundo de que «sois pecadores». Esto es bueno para ellos, porque a no ser que estéis convencidos, su profesión carece de sentido. Debéis ser pecado­res; sólo entonces pueden seguir prosperando las iglesias, los templos y las mezquitas. Tu condi­ción de pecador es su éxito. Tu culpabilidad es el fundamento de las iglesias más altas. Cuanto más culpable te sientas, más iglesias seguirán surgien­do, más y más altas. Están construidas sobre tu culpabilidad, sobre tu pecado, sobre tu complejo de inferioridad. De modo que han creado una hu­manidad inferior.

Al tantra no le interesa lo que denomináis mo­ralidad, vuestras formalidades sociales, etc. Eso no significa que el tantra diga que seas inmoral, ino! El tantra es tan indiferente a vuestra moralidad que no puede decir que seas inmoral. El tantra te da técnicas científicas para cambiar la mente, y una vez que la mente sea diferente, tu carácter será di­ferente. Una vez que el fundamento de tu estructu­ra cambie, todo tu edificio será diferente. A causa de esta actitud amoral, el tantra no podía ser tole­rado por los que denomináis santos; todos se pu­sieron en contra de él: porque si el tantra triunfa, entonces todas estas tonterías que suceden en nombre de la religión tendrán que terminar.

Observa: el cristianismo luchó muchísimo en contra del progreso científico. ¿Y por qué? Sólo porque si hay progreso científico en el mundo ma­terial, entonces no está muy lejano el momento en que la ciencia penetre también en el mundo psicológico y en el mundo espiritual. De modo que el cristianismo empezó a combatir el progreso cien­tífico, porque una vez que sabes que puedes cam­biar la materia por medio de la técnica, no está muy lejano el momento en que llegarás a saber que puedes cambiar la mente por medio de técni­cas: porque la mente no es más que materia sutil.

Ésta es la proposición del tantra, que la mente no es otra cosa que materia sutil; se puede cambiar. Y una vez que tienes una mente diferente, puedes tener un mundo diferente, porque miras a través de la mente. El mundo que estás viendo lo estás vien­do porque tienes una determinada mente. Cambia la mente, y cuando miras hay un mundo diferente. Y si no hay mente…, eso es lo supremo para el tan­tra: producir un estado en el que no hay mente. En­tonces miras al mundo sin intermediario. Cuando no hay intermediario, te encuentras con lo real, porque ahora no hay nadie entre tú y lo real. En­tonces nada puede estar distorsionado.

De modo que el tantra dice que cuando no hay mente, ése es el estado de un bhairava: un estado sin mente. Por primera vez miras al mundo, a lo que es. Si tienes una mente, vas creando un mun­do; vas imponiendo, proyectando. Así que prime­ro cambia la mente, luego cambia de mente a no­-mente.

El Libro de lo Secretos. Osho.