Merecidas vacaciones!

india

Después de años de estudios, formaciones transformadoras, talleres, sesiones individuales y crisis personales varias… por fin ha llegado mi momento: me voy de viaje!

India, la mágica y desgarradora India, me espera. Sus gentes, los intensos olores, los brillantes colores… bellos paisajes y duras realidades que giran la vida y la transforman.

Voy en busca de la nada, cayendo en el gran vacío infinito de posibilidades que la experiencia, sin expectativas, sin proyecciones, puede abrir ante mi. Entregarme y zambullirme en el ruido y el silencio, en la belleza y en el horror, en la alegría inmensa y en la profunda tristeza, vivenciar todo como una aventura delirante, tragicómica pero hermosa, muy hermosa.

2 meses de caminos, calles, montañas, playas, trenes, buses, horas muertas, ashrams, hostales, amaneceres y atardeceres y todo aquello que el viaje me traiga para disfrutar con la inocencia de una niña, capaz de maravillarse y sorprenderse incluso de una sonrisa.

Desde el 1 de Octubre al 3 de Diciembre estaré fuera de Barcelona.

Cristina, mi socia, amiga y compañera profesional se queda al frente de Sanango y también de mis pacientes. Si quieres recibir una sesión de masaje tántrico o sanación sexual, puedes ponerte en contacto con Cris por teléfono al 620770820 o al e-mail info@sanango.cat

Para sesiones de Rebirthing, masaje ayurvédico, holístico… a partir del 7 de Diciembre, a mi regreso!

🙂

Gracias Universo, gracias mamá, gracias a mí misma.

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Masaje de Lingam

Hace mucho tiempo que tengo la necesidad de escribir sobre el masaje de lingam, son como pequeños impulsos, frases que golpean mi mente pero que no terminan nunca de materializarse.

hombre desnudoMe suele ocurrir siempre después de una bonita sesión con un hombre. Y digo bonita porque hay sesiones que emocionan hasta la última molécula de mi cuerpo y sí, no solo me pasa con mujeres, también ocurre con hombres.

Hablar de porqué los hombres acuden a consulta es querer abarcar demasiado, el abanico es infinito, desde el curioso que ha oído hablar pero no tiene ni idea del tantra al que tiene un problema sexual serio, pasando por los que ya han probado las delicias del masaje erótico pero buscan, decepcionados, algo más sin saber qué. También vienen hombres que se consideran ya en el camino: profesores de yoga, acupuntores, terapeutas de otras técnicas energéticas, maestros de reiki y un largo etcétera de hombres que vienen porque no saben qué hacer con tanta energía cuando llevan demasiado tiempo sin practicar sexo, aun cuándo tienen pareja.

A veces es divertido observar sus reacciones al explicarles que no van a recibir un masaje normal relajante, que nuestro trabajo no se centra en el cuerpo físico que se tumba sobre el futón sino en los diferentes cuerpos energéticos que forman parte de él, que nosotros trabajamos con la anatomía energética: chakras, nadis, polos, marmas..

Y que ellos no tienen que hacer nada, sólo tienen que mantenerse con los ojos cerrados, respirando y en actitud de apertura y entrega total.

Sólo!! 😉

Hay hombres que se abren sin resistencias y descubren un placer más allá del físico, hombres que son capaces de traspasar la barrera de lo conocido y profundizar en la capacidad perceptiva de su cuerpo, que se sorprenden al dejarse sentir, embargados por la emoción, relajados al fín de una mente alerta, confundida, dominante… Hombres que aprenden a ir más allá de su animal instinto sexual controlando su voraz necesidad de germinar cualquier semillita para que la especie no desaparezca, hombres que consiguen dominar su propia energía sexual, felices por saber que pueden encauzarla como a ellos les venga en gana y contentos de poder evitar el dominio de su lingam sobre todo lo demás.

Durante el masaje tántrico, vamos activando las zonas más sensibles, moviendo la energía sexual que se despereza alegre iniciando un viaje por los nadis, vamos recorriendo con las manos todo el cuerpo al ritmo de la respiración, lenta, profunda, sonora… acercándonos al lingam para despertarlo, venerarlo y honrarlo .

El masaje de lingam es hermoso porque no es una paja, no se trata de movimientos mecánicos friccionando hacia arriba y hacia abajo el pene. Cuando decimos lingam, estamos hablando del dios Shiva, representado en toda India por un falo, hablamos de la Conciencia Suprema, del poder de lo masculino.

El masaje de lingam es la adoración a la energía masculina sana, pura, sagrada… inocente y verdadera.

A través del masaje de lingam, podemos despertar un torrente de energía sexual, potente, suficiente para que se expanda por todo el cuerpo. Ríos de energía que fluyen a través de los nadis y que hacen extremecer cada célula del cuerpo devolviéndoles vida, color, vibración, sentimiento…

Elevándola al cuarto chakra, toda esa energía sexual encaudalada golpea con fuerza el corazón, derrumbando sin compasión las corazas, limpiando las memorias dolorosas, los rechazos, los miedos, las inseguridades… despertando ilusionada el Sentir, la confianza, el amor…

Amor que desborda a raudales, hombres admirándose de cuánto amor son capaces de sentir y cuánto amor son capaces de dar.

El masaje de lingam es una sanación, una limpieza, una purificación, un éxtasis que envuelve a la conciencia en gozo puro y sagrado.

Movimientos lentos, diferentes, respetuosos, estiramientos, presiones alternas… y la posibilidad de aprender a transformar la ansiedad y la urgencia de eyacular, en una cordillera montañosa mística repleta de subidas y bajadas y seguida de una meseta infinita y redonda.

Estados ampliados de Conciencia gracias a la Conciencia Pura, Suprema, que es el mismo Lingam.

El masaje de lingam es un arte delicado, suave y a través de las manos podemos transmitir la ternura que muchos hombres se niegan a sí mismos, o que ni siquiera conocen.

Cuántos adolescentes hay que no tienen a nadie que les enseñe cómo sentirse con todo el potencial sexual que se despliega ante sí, nadie que les oriente ante tantas dudas y preguntas, confusiones, hormonas revueltas, fantasías… Aunque tengan padres, la vergüenza de éstos, el silencio o la ignorancia ante un tema aún en dia tabú, les hace sentirse perdidos, y casi obligados por la curiosidad o lo prohibido, los amigos o la propia necesidad de aprender, acaban convertidos en alumnos de nacho vidal y compañía, recurriendo a una pornografía totalmente patriarcal, dónde se somete a la mujer a los deseos y órdenes de los hombres, convertidas en juguetes con varios agujeros que pueden penetrar según la postura en la que el hombre, casi siempre es el hombre, las coloca.

Sexo salvaje, pasional, primitivo, institivo, animal. Falso. Incluso hay animales que respetan mucho más a la hembra de su especie que los propios humanos a sus hembras.

Así aprenden nuestros hijos, y así aprendieron nuestros maridos, parejas, novios, compañeros de camino, amantes… creyendo no sólo que eso es hacer el amor sino que a las mujeres nos encanta. Y no digo que de vez en cuando un revolcón salvaje no esté bien, pero aún siendo salvaje, pasional, primitivo, animal… puede ser muy tántrico.

Sólo tenemos que aprender a hacerlo, aunque por desgracia, no hay toda una industria pornográfica que nos enseñe cómo.

Felizmente, hoy en día ya hay hombres despiertos, algunos llevan años trabajando, sanando todas las cargas y memorias de un masculino reprimido también por el patriarcado.

Las mujeres hemos sufrido, pero también los hombres: guerras, humillaciones, esclavitud.. en este planeta azul, mágico, no nos salvamos nadie, todos somos encarnaciones de seres infinitos que rondan este plano una y otra vez, sufriendo, aprendiendo, riendo, soñando y sanando.

Todos hemos sido hombres y mujeres, todos hemos sido víctimas y agresores, inocentes y culpables…

Todos somos manifestaciones de una misma energía que se daña y se sana y todos podemos hacer por evitar dañar más.

Sanando a las mujeres a través del Masaje de Yoni (Ioni) les damos alas para sentir, confiadas, capaces de resurgir un Femenino Sagrado

Sanando a los hombres a través del Masaje de Lingam les permitimos sentir, orgullosos, capaces de sostener con fuerza, valentía y sacralidad al Femenino Sagrado.

Sanando la energía masculina, estamos salvando a la humanidad y al planeta entero.

Sanando la energía femenina, elevamos al planeta entero a una vibración mayor de plenitud y Amor.

Te sumas a este viaje hacia lo Sagrado?

Abrazos tiernos,

Verma.

El acto sexual tántrico.

Sacred UnionEl acto sexual tántrico es vivido de manera muy diferente al ordinario, el profano. En el tantra, no es el hombre el que ≪hace≫ el amor —más o menos bien— con la mujer, sino que dos repúblicas celulares, dos universos, se unen. El hombre y la mujer están conectados entre sí, los intercambios se hacen en todos los planos. Gozar es entonces un subproducto no esencial. En lugar de estar centrado en su placer egoísta, cada uno se abre al universo corporal del otro como al suyo propio. El orgasmo no se rechaza, pero no tiene importancia real, ni para Shakti, ni para Shiva. El maithuna tántrico, ritualizado, sacralizado, crea asi una relación muy diferente al contacto profano, gracias a esta actitud contemplativa del otro y del acontecimiento que constituye la unión.

Entre los occidentales, Alan Watts ha captado bien esta actitud alternativa. Traduzco los extractos siguientes de su Nature, Man and Woman (p. 165) en lugar de citar la edicion francesa, Amour et connais-sanee, que no corresponde al original:

≪Vivido en total apertura de espiritu y de sentidos, el amor sexual se convierte en una revelación. Mucho tiempo antes de que se produzca el orgasmo masculino, la pulsión sexual se convierte en lo que podría describirse, psicológicamente, como una cálida fusión de la pareja: él y ella parecen fundirse verdaderamente uno dentro del otro. […] Nada se hace para que las cosas se produzcan. Sólo hay un hombre y una mujer que exploran sus sensaciones espontáneas, sin idea preconcebida en cuanto a lo que debería pasar, pues la contemplación no concierne a lo que debería suceder sino a lo que es. En nuestro universo de relojes y de horarios, el único elemento técnico verdaderamente importante es tener tiempo. No se trata tanto de “tiempo de relojes” como de “duración psicológica”, es decir, una actitud donde se deja que las cosas se produzcan a su tiempo. Se trata de establecer una corriente de intercambios entre los sentidos y su objeto, sin prisa, sin ningún deseo de posesión. En nuestra cultura, donde falta esta actitud, el contacto es breve, el orgasmo femenino raro, el del hombre demasiado precoz, “forzado” por movimientos prematuros.

≫La relación contemplativa inmóvil prolonga los intercambios casi indefinidamente, frena el orgasmo masculino sin molestias, no obliga al hombre a apartar forzadamente su atencion del acto. Además, una vez habituado a este enfoque, se podrá ser muy activo, durante mucho tiempo, gratificando asi a la mujer con un maximo de estimulación.≫

Aunque esto no sea el tantra, donde este intercambio contemplativo es un simple preliminar, su mérito esencial es otorgar tiempo a la experiencia, lo que resulta indispensable para la participación total de cada célula. Implicar a cada fibra del cuerpo de cada uno de los miembros de la pareja lleva mas de cinco o diez minutos! Según el sexólogo Kinsey, el coito de la pareja norteamericana mecha dura menos de 10 minutos en el 74 % de los casos, y menos de 20 minutos en el 91 % de los casos. Más bien pobre para una fusión cósmica!. Es mejor en Europa? Me permito dudarlo.

Durante ese contacto prolongado, la relación sexual evoluciona en tres planos:

•el mental empírico, que participa en el juego y experimenta placer;

•el habitualmente inconsciente, de las profundidades del cuerpo, que toda experiencia lograda marca con un sello indeleble;

•el plano psíquico, donde la contemplacion establece una fusión íntima en las profundidades del inconsciente (manomaya kosha).

La diferencia? Para juzgarla, hay que comparar la unión tántrica con la unión profana, ese galope hacia el orgasmo obligatorio, hacia la eyaculación, espasmo reflejo sin interés tántrico. Que poco interesante resulta ese breve ≪estornudo de los riñones≫, comparado con la extática contemplación sacralizada, palabras que utilizo con reticencia porque hoy están teñidas de resabios místicos. Ahora bien, todo éxtasis místico es sexual, incluso los de santa Teresa de Ávila. Es significativo que, con mucha frecuencia, el místico describa su éxtasis en terminos eróticos, lo que es incongruente dentro de nuestro contexto cultural, obsesionado por la antinomia (ficticia) entre el sexo y el espíritu. Molestos, nos explican que ese lenguaje es simbólico. Sonrisa de entendimiento de los tántricos…

Sin embargo, algunas visiones místicas son verdaderamente simbólicas. Cuando santa Teresa dice: ≪Un angel de gran belleza, con su lanza de punta inflamada, me ha atravesado hasta el corazón≫, es innecesario llamar a Freud en nuestra ayuda para descifrarlo!

Reflexionando, es injusto dar por sentado que Alan Watts no es verdaderamente tántrico. Es relativamente cierto, porque excluye todo ritual tántrico, pero, tal cual, su enfoque es cósmico. Leamos este otro extracto de su misma obra: ≪Sin pretender dar reglas para el mas libre de todos los contactos humanos, vale mas abordarlos en un espiritu de no actuar.

Cuando la pareja se ha acercado lo suficiente como para que los sexos se toquen, basta con permanecer tranquilo, excluir toda prisa, a fin de que en el momento deseado la mujer absorba al hombre en ella sin ser activamente penetrada.

≫En este estadio, la simple espera aporta su mas bella recompensa. Cuando no se trata de provocar el orgasmo por medio de los movimientos del cuerpo, los centros sexuales imbricados se convierten en un canal de intercambios psíquicos muy ricos. Ni el hombre ni la mujer hacen nada para producir las cosas, se abandonan a todo lo que el proceso trae por sí mismo. La identificación con el otro se hace más intensa, pero todo sucede como si una nueva entidad emanara de la pareja, dotada de una vida propia. Esta vida —que uno podría llamar Tao— los eleva por encima de sí mismos y los lleva unidos en un flujo de vitalidad cósmica donde ya no funcionan el “tú” y el “yo”- . El hombre, que no hace nada para retener su clímax, puede conseguir este intercambio durante una hora o más. Mientras tanto, el orgasmo femenino puede producirse varias veces en respuesta a una estimulación activa mínima, lo cual depende de la receptividad de la mujer a la experiencia en tanto proceso que se apodera de ella. […] Cuando la experiencia estalla en toda su amplitud, explota en un haz de chispas que llega hasta las estrellas≫.

André Van Lysebeth.

 

 

 

 

El Yoga del Tacto o Masaje tántrico de Cachemira por Surya Baudet.

masaje tántricoEsta maravillosa manera de tocar el cuerpo procede del norte de la India, de la antigua tradición del Shivaismo tántrico de Cachemira. Hace más de 5.000 años, en el valle del Indus, los Siddhas (sabios) empezaron a refinar Shantala, el masaje popular que las madres todavía dan a sus niños. Lo perfeccionaron con la suma de sus conocimientos del ser humano, a lo largo de miles de años, hasta convertirlo en una práctica de yoga muy poderosa.

Este yoga del tacto está basado en la meditación y la respiración muy profunda. Sin meditación y respiración consciente no hay yoga ni masaje de Cachemira. “… cuando respiramos profundamente, cualquier sensación por pequeña que sea se difunde por la totalidad del cuerpo y aumenta la intensidad de cada sensación. … Sin embargo, cuanto más angustiados estamos menos respiramos, y más cortocircuitos se producen en el cuerpo.” *

En el tántrismo se concibe el cuerpo como totalidad. Está sensación puede ser percibida durante el masaje o la meditación. ¿Qué es lo que nos impide sentirlo? Los conceptos que tiene la mente sobre el cuerpo. Experimentamos el cuerpo como totalidad cuando la mente está totalmente apaciguada, sin ninguna proyección ni la menor huella de querer hacer algo. “El yoga ha sido inventado para llegar a este estado de comprensión del mundo y del cuerpo en su totalidad. De hecho, el cuerpo no está limitado ni por la piel ni por los conceptos que tenemos de él, ni por el hecho de que estamos pensándolo en lugar de vivírlo. Pero solo puede aflorar una comprensión profunda cuando se regresa al centro de uno mismo. Durante el masaje pueden darse momentos excepcionales cuando de repente soltamos cualquier concepto, cualquier idea directiva. Entonces tenemos la intuición de lo que podría ser la totalidad.” *

Además de la respiración, es muy importante la fluidez de los movimientos del masajista para comunicar con el ser que recibe el masaje. “Practicar el tantra es entrar en está fluidez del sentir corporal, de las emociones y de la mente. … Uno se da cuenta de que una mano dirigida por el pensamiento está rígida y produce una sensación desagradable” * Esta fluidez se recobra practicando Tandava (ver http://www.geocities.com/suryadance), la danza mística de Shiva-Shakti, una meditación que deja el cuerpo moverse siguiendo su propia inteligencia. El masaje es esta danza con el cuerpo del otro. Si la mano está rígida la tensión se transmite al cuerpo del otro que no puede relajarse.

No conocemos un tacto sin intención, por el contrario estamos acostumbrados a ser tocados de una manera pervertida por el programa detrás del tacto. “A través del masaje nos es posible recobrar este tacto sin intención y lleno de gracia. Pero para tocar de esta manera hace falta estar en meditación sino la mano lleva el pensamiento. Todas nuestras elucubraciones mentales se deslizan en nuestros dedos y acaban en el cuerpo del otro. Y este siente el contacto como un tipo de mascara tejida de dolores y esperanzas.” *

Fundamentalmente todos queremos ser tocados sin intención y con conciencia, de manera global, no especifica. Esto se revela profundamente sanador.

Uno de los grandes polos en relación con el tacto, es el tema de un cariño maternal. Uso el termino maternal aquí, no como representando el cariño de nuestra madre sino para designar cualquier contacto que puede tener está cualidad de amor desinteresado. La verdad es que fueron muy escasas la ocasiones en las cuales hemos recibido una caricia o hemos sido tocados sin que fuera a cambio de algo, con solo está presencia cariñosa, libre de manipulación. Sentir esto es lo qué más le gusta a nuestro cuerpo y más falta le hace. El practicante del yoga del tacto, meditando, adopta la actitud de adorador, se siente como una madre cósmica dando masaje a su niño cósmico.

A través del tacto consciente se produce un viaje en los numerosos puntos de tensión del cuerpo dónde nuestras problemáticas están atascadas. La respiración y la exploración sutil y profunda de la percepción sensorial son herramientas poderosas para descubrir una relajación más y más profunda. La influencia sobre la estructura energética y la percepción corporal se manifestara poco a poco en cada instante de nuestra vida.

Todos funcionamos con muchos patrones sean corporales, emocionales o mentales, limitándonos a lo conocido y repitiendo a lo largo de la vida las reacciones y los comportamientos que nos hacen sufrir. El masaje de Cachemira permite que los viejos patrones memorizados en el cuerpo bajo la forma de tensiones y de rigidez lleguen a la conciencia. La danza lenta del masajista, hecha de movimientos fluidos, acompaña y dinamiza la circulación de las emociones y de cualquier movimiento energético. Poco a poco la mente se calma, el sistema se relaja con una respiración natural y profunda. Cuando el cuerpo se entrega, el Ser deja de estar esclavo de los patrones. En este espacio abierto se revelan nuevos modos de funcionar, espontáneos, en total adecuación con la realidad presente. Es el inicio de un proceso de transformación de nuestro funcionamiento diario, que poco a poco se vuelve menos mecánico, más consciente y libre. “Los maestros tántricos han dado tanta importancia a lo sensorial porque, para ellos, solo existe la vida orgánica. Es por está razón que insisten tanto en el tacto. Hay espontaneidad y libertad cuando se manifiesta plenamente la vida orgánica. Al entender esto podemos liberárnos de las fantasías espirituales. En todos los textos tántricos, de toda forma, se menciona que el tacto trnasmite la totalidad de las enseñanzas.” * A lo largo de mi practica con Daniel Odier he podido comprobar está verdad tan sencilla y profunda.

Uno de los patrones más profundamente enraizados son los patrones sexuales. Por esta razón el “tantra” se puso de moda proponiendo métodos para acceder al éxtasis a través de la sexualidad sagrada. En la tradición, Tantra designa un conjunto de textos (muy pocos han sido traducidos a una u otra de las lenguas occidentales) basados en una filosofía no dualista. La raíz sánscrita “tan” quiere decir totalidad, continuidad o trama (como la trama de un tejido). En consecuencia el tantrismo considera que o todo es sagrado o nada lo es. Es la única vía mística que incluye todo es decir también la sexualidad, no como el elemento principal sino como una de las múltiples facetas de la manifestación de lo real.

Hay una gran confusión entre lo que se imparte bajo el nombre de “tantra” y la tradición milenaria del Shivaismo tántrico de Cachemira. Como dice mi maestro, Daniel Odier: “Tenemos tantos problemas en el campo de la sexualidad que el reflejo occidental es de tomar la sexualidad como medio y de olvidarse del resto.” De hecho el tantrismo de Cachemira está basado en la apertura del corazón. Cuando, en estado de meditación, el cuerpo entero se relaja profundamente, se expande. Esta expansión tiene lugar simultáneamente en el cuerpo, la mente y el corazón. En estos momentos de gracia, que pueden surgir durante el masaje, estamos conectados con la fuente de amor de nuestro propio corazón.

Pero los occidentales se lo tomaron al revés. Pretenden liberarse empezando por la sexualidad mientras en la autentica tradición tántrica, se empieza por aumentar la consciencia del funcionamiento propio practicando la meditación y diversos tipos de yoga. Un antiguo y famoso maestro del Shivaísmo tántrico de Cachemira, Abinavagupta, respondió a una pregunta sobre la posibilidad de estados estáticos por medios sexuales : “Si fuera posible llegar al éxtasis con la sexualidad mi asno sería mi maestro.”

Aumentando nuestra presencia a lo sensorial, el Shivaísmo tántrico de Cachemira, propone acceder a un sentido global y mucho más amplio de la sexualidad. El yoga del tacto es muy poderoso para abrir el cuerpo-corazón-mente a sensaciones más sutiles y difundidas en todas las partes del cuerpo. Para las mujeres que han olvidado que esto es la naturaleza de su sexualidad, por no haber sido tocadas con suficiente presencia, es una revelación muy conmovedora y sanadora. Paulatinamente la mujer siente que puede permitirse sentir el placer sin la intervención de un juicio mental. El sentido de culpa relacionado con el placer disminuye hasta desaparecer. Una vez que han descubierto esto, las mujeres me confiesan muy a menudo sentirse más nutridas y satisfechas después de un buen masaje de Cachemira que después de hacer el amor. Sienten su cuerpo completamente vivo y unificado.

Es mucho más fácil para la mujeres experimentarlo porque su sexualidad es naturalmente global. Sin embargo está asequible a los hombres abiertos a explorar el lado femenino de su sexualidad. Descubren, maravillados, sensaciones nuevas. ¿Pero, qué pasa con los hombres que practican rituales tántricos, sanación sexual y demás ejercicios propuestos bajo el nombre de “tantra”? ¿Por qué, a pesar de todas estás prácticas se dejan llevar por su excitación totalmente desconectados de lo que siente la mujer? Parece obvio que las prácticas centradas en los genitales no cambian el hecho de que haya un desinterés mental y emocional hacia el resto del cuerpo en cuanto hay una erección. El hombre está en contracción mientras la mujer está en expansión. Movimientos contradictorios que impiden la comunicación entre el hombre y la mujer.

El masaje de Cachemira da al hombre la oportunidad de salir de este patrón gracias a una profunda respiración y el tacto lento y delicado que permiten a las sensaciones y la energía sexual navegar en todo el cuerpo. “Para entrar en una sexualidad global y delicada es imprescindible la presencia constante de la respiración, porque sino toda la atención se centra en los genitales.”* Nunca se trata de estimular ni de provocar nada sino de incluir, acompañar los movimientos energéticos y emocionales que se dan durante el masaje. El hombre que entra en un proceso por medio del yoga del tacto descubre con sorpresa sensaciones en lugares de su cuerpo donde antes no solía sentir nada. Mientras circula la energía y cambia el enfoque, la zona alrededor de los genitales se relaja poco a poco y la mente también. Los viejos patrones sobre la sexualidad empiezan a desvanecerse y la urgencia de eyacular tan pronto como sea posible en cuanto hay una erección, disminuye. Claro que no sucede de un día para otro, necesita su tiempo.

A través de lo masajes, sesión tras sesión, se recorre un camino hacia un mejor conocimiento de uno mismo, percepciones más refinadas, una comunicación más fluida con los demás y el entorno. “El masaje sirve para descubrir este estado de presencia despojado de pensamiento dualizante y la presencia sirve para disfrutarlo en todas nuestras actividades cotidianas.”* Se trata de una progresión nada lineal, sino que se manifiesta más bien en forma de olas.

Cada sesión se desarrolla en una hora y media, dos horas o más. En la primera parte, invito a la persona a entrar en contacto consigo misma y a calmar la mente por medio de ejercicios de respiración, relajación guiada, atención a las sensaciones corporales, por ejemplo. Con está preparación se establece la confianza imprescindible para recibir el yoga del tacto que se da en una colchoneta. De hecho, hay un contacto más íntimo que en otros masajes entre el masajista y la persona que lo recibe. El uso de aceite caliente proporciona una sensación placentera de cálida envoltura y sutil sensualidad. Al considerarse el cuerpo como un volumen, no solo dos caras, se da también el masaje en posición fetal. Así se miman los lados y se establece una comunicación entre la parte delantera y la parte trasera del cuerpo. La sensación de unidad y de seguridad en está posición nos hace sentirnos como un bebé. Tratándose de escuchar al cuerpo, cada masaje es único, nunca hay repetición y las experiencias de un masaje a otro pueden ser muy diversas.

Al cabo de numerosas sesiones, una persona me hizo la siguiente pregunta: “Es increíble, se va cada vez más lejos ¿llegamos a un fin, se para esto en un momento dado?” Os invito a descubrirlo por vuestra propia cuenta.

Surya Baudet (discípula de Daniel Odier.)

http://www.suryadance.com

*Daniel Odier (enseñanza oral sobre el yoga del tacto)

Texto extraído de http://www.elblogalternativo.com/