El Yoga del Tacto o Masaje tántrico de Cachemira por Surya Baudet.

masaje tántricoEsta maravillosa manera de tocar el cuerpo procede del norte de la India, de la antigua tradición del Shivaismo tántrico de Cachemira. Hace más de 5.000 años, en el valle del Indus, los Siddhas (sabios) empezaron a refinar Shantala, el masaje popular que las madres todavía dan a sus niños. Lo perfeccionaron con la suma de sus conocimientos del ser humano, a lo largo de miles de años, hasta convertirlo en una práctica de yoga muy poderosa.

Este yoga del tacto está basado en la meditación y la respiración muy profunda. Sin meditación y respiración consciente no hay yoga ni masaje de Cachemira. “… cuando respiramos profundamente, cualquier sensación por pequeña que sea se difunde por la totalidad del cuerpo y aumenta la intensidad de cada sensación. … Sin embargo, cuanto más angustiados estamos menos respiramos, y más cortocircuitos se producen en el cuerpo.” *

En el tántrismo se concibe el cuerpo como totalidad. Está sensación puede ser percibida durante el masaje o la meditación. ¿Qué es lo que nos impide sentirlo? Los conceptos que tiene la mente sobre el cuerpo. Experimentamos el cuerpo como totalidad cuando la mente está totalmente apaciguada, sin ninguna proyección ni la menor huella de querer hacer algo. “El yoga ha sido inventado para llegar a este estado de comprensión del mundo y del cuerpo en su totalidad. De hecho, el cuerpo no está limitado ni por la piel ni por los conceptos que tenemos de él, ni por el hecho de que estamos pensándolo en lugar de vivírlo. Pero solo puede aflorar una comprensión profunda cuando se regresa al centro de uno mismo. Durante el masaje pueden darse momentos excepcionales cuando de repente soltamos cualquier concepto, cualquier idea directiva. Entonces tenemos la intuición de lo que podría ser la totalidad.” *

Además de la respiración, es muy importante la fluidez de los movimientos del masajista para comunicar con el ser que recibe el masaje. “Practicar el tantra es entrar en está fluidez del sentir corporal, de las emociones y de la mente. … Uno se da cuenta de que una mano dirigida por el pensamiento está rígida y produce una sensación desagradable” * Esta fluidez se recobra practicando Tandava (ver http://www.geocities.com/suryadance), la danza mística de Shiva-Shakti, una meditación que deja el cuerpo moverse siguiendo su propia inteligencia. El masaje es esta danza con el cuerpo del otro. Si la mano está rígida la tensión se transmite al cuerpo del otro que no puede relajarse.

No conocemos un tacto sin intención, por el contrario estamos acostumbrados a ser tocados de una manera pervertida por el programa detrás del tacto. “A través del masaje nos es posible recobrar este tacto sin intención y lleno de gracia. Pero para tocar de esta manera hace falta estar en meditación sino la mano lleva el pensamiento. Todas nuestras elucubraciones mentales se deslizan en nuestros dedos y acaban en el cuerpo del otro. Y este siente el contacto como un tipo de mascara tejida de dolores y esperanzas.” *

Fundamentalmente todos queremos ser tocados sin intención y con conciencia, de manera global, no especifica. Esto se revela profundamente sanador.

Uno de los grandes polos en relación con el tacto, es el tema de un cariño maternal. Uso el termino maternal aquí, no como representando el cariño de nuestra madre sino para designar cualquier contacto que puede tener está cualidad de amor desinteresado. La verdad es que fueron muy escasas la ocasiones en las cuales hemos recibido una caricia o hemos sido tocados sin que fuera a cambio de algo, con solo está presencia cariñosa, libre de manipulación. Sentir esto es lo qué más le gusta a nuestro cuerpo y más falta le hace. El practicante del yoga del tacto, meditando, adopta la actitud de adorador, se siente como una madre cósmica dando masaje a su niño cósmico.

A través del tacto consciente se produce un viaje en los numerosos puntos de tensión del cuerpo dónde nuestras problemáticas están atascadas. La respiración y la exploración sutil y profunda de la percepción sensorial son herramientas poderosas para descubrir una relajación más y más profunda. La influencia sobre la estructura energética y la percepción corporal se manifestara poco a poco en cada instante de nuestra vida.

Todos funcionamos con muchos patrones sean corporales, emocionales o mentales, limitándonos a lo conocido y repitiendo a lo largo de la vida las reacciones y los comportamientos que nos hacen sufrir. El masaje de Cachemira permite que los viejos patrones memorizados en el cuerpo bajo la forma de tensiones y de rigidez lleguen a la conciencia. La danza lenta del masajista, hecha de movimientos fluidos, acompaña y dinamiza la circulación de las emociones y de cualquier movimiento energético. Poco a poco la mente se calma, el sistema se relaja con una respiración natural y profunda. Cuando el cuerpo se entrega, el Ser deja de estar esclavo de los patrones. En este espacio abierto se revelan nuevos modos de funcionar, espontáneos, en total adecuación con la realidad presente. Es el inicio de un proceso de transformación de nuestro funcionamiento diario, que poco a poco se vuelve menos mecánico, más consciente y libre. “Los maestros tántricos han dado tanta importancia a lo sensorial porque, para ellos, solo existe la vida orgánica. Es por está razón que insisten tanto en el tacto. Hay espontaneidad y libertad cuando se manifiesta plenamente la vida orgánica. Al entender esto podemos liberárnos de las fantasías espirituales. En todos los textos tántricos, de toda forma, se menciona que el tacto trnasmite la totalidad de las enseñanzas.” * A lo largo de mi practica con Daniel Odier he podido comprobar está verdad tan sencilla y profunda.

Uno de los patrones más profundamente enraizados son los patrones sexuales. Por esta razón el “tantra” se puso de moda proponiendo métodos para acceder al éxtasis a través de la sexualidad sagrada. En la tradición, Tantra designa un conjunto de textos (muy pocos han sido traducidos a una u otra de las lenguas occidentales) basados en una filosofía no dualista. La raíz sánscrita “tan” quiere decir totalidad, continuidad o trama (como la trama de un tejido). En consecuencia el tantrismo considera que o todo es sagrado o nada lo es. Es la única vía mística que incluye todo es decir también la sexualidad, no como el elemento principal sino como una de las múltiples facetas de la manifestación de lo real.

Hay una gran confusión entre lo que se imparte bajo el nombre de “tantra” y la tradición milenaria del Shivaismo tántrico de Cachemira. Como dice mi maestro, Daniel Odier: “Tenemos tantos problemas en el campo de la sexualidad que el reflejo occidental es de tomar la sexualidad como medio y de olvidarse del resto.” De hecho el tantrismo de Cachemira está basado en la apertura del corazón. Cuando, en estado de meditación, el cuerpo entero se relaja profundamente, se expande. Esta expansión tiene lugar simultáneamente en el cuerpo, la mente y el corazón. En estos momentos de gracia, que pueden surgir durante el masaje, estamos conectados con la fuente de amor de nuestro propio corazón.

Pero los occidentales se lo tomaron al revés. Pretenden liberarse empezando por la sexualidad mientras en la autentica tradición tántrica, se empieza por aumentar la consciencia del funcionamiento propio practicando la meditación y diversos tipos de yoga. Un antiguo y famoso maestro del Shivaísmo tántrico de Cachemira, Abinavagupta, respondió a una pregunta sobre la posibilidad de estados estáticos por medios sexuales : “Si fuera posible llegar al éxtasis con la sexualidad mi asno sería mi maestro.”

Aumentando nuestra presencia a lo sensorial, el Shivaísmo tántrico de Cachemira, propone acceder a un sentido global y mucho más amplio de la sexualidad. El yoga del tacto es muy poderoso para abrir el cuerpo-corazón-mente a sensaciones más sutiles y difundidas en todas las partes del cuerpo. Para las mujeres que han olvidado que esto es la naturaleza de su sexualidad, por no haber sido tocadas con suficiente presencia, es una revelación muy conmovedora y sanadora. Paulatinamente la mujer siente que puede permitirse sentir el placer sin la intervención de un juicio mental. El sentido de culpa relacionado con el placer disminuye hasta desaparecer. Una vez que han descubierto esto, las mujeres me confiesan muy a menudo sentirse más nutridas y satisfechas después de un buen masaje de Cachemira que después de hacer el amor. Sienten su cuerpo completamente vivo y unificado.

Es mucho más fácil para la mujeres experimentarlo porque su sexualidad es naturalmente global. Sin embargo está asequible a los hombres abiertos a explorar el lado femenino de su sexualidad. Descubren, maravillados, sensaciones nuevas. ¿Pero, qué pasa con los hombres que practican rituales tántricos, sanación sexual y demás ejercicios propuestos bajo el nombre de “tantra”? ¿Por qué, a pesar de todas estás prácticas se dejan llevar por su excitación totalmente desconectados de lo que siente la mujer? Parece obvio que las prácticas centradas en los genitales no cambian el hecho de que haya un desinterés mental y emocional hacia el resto del cuerpo en cuanto hay una erección. El hombre está en contracción mientras la mujer está en expansión. Movimientos contradictorios que impiden la comunicación entre el hombre y la mujer.

El masaje de Cachemira da al hombre la oportunidad de salir de este patrón gracias a una profunda respiración y el tacto lento y delicado que permiten a las sensaciones y la energía sexual navegar en todo el cuerpo. “Para entrar en una sexualidad global y delicada es imprescindible la presencia constante de la respiración, porque sino toda la atención se centra en los genitales.”* Nunca se trata de estimular ni de provocar nada sino de incluir, acompañar los movimientos energéticos y emocionales que se dan durante el masaje. El hombre que entra en un proceso por medio del yoga del tacto descubre con sorpresa sensaciones en lugares de su cuerpo donde antes no solía sentir nada. Mientras circula la energía y cambia el enfoque, la zona alrededor de los genitales se relaja poco a poco y la mente también. Los viejos patrones sobre la sexualidad empiezan a desvanecerse y la urgencia de eyacular tan pronto como sea posible en cuanto hay una erección, disminuye. Claro que no sucede de un día para otro, necesita su tiempo.

A través de lo masajes, sesión tras sesión, se recorre un camino hacia un mejor conocimiento de uno mismo, percepciones más refinadas, una comunicación más fluida con los demás y el entorno. “El masaje sirve para descubrir este estado de presencia despojado de pensamiento dualizante y la presencia sirve para disfrutarlo en todas nuestras actividades cotidianas.”* Se trata de una progresión nada lineal, sino que se manifiesta más bien en forma de olas.

Cada sesión se desarrolla en una hora y media, dos horas o más. En la primera parte, invito a la persona a entrar en contacto consigo misma y a calmar la mente por medio de ejercicios de respiración, relajación guiada, atención a las sensaciones corporales, por ejemplo. Con está preparación se establece la confianza imprescindible para recibir el yoga del tacto que se da en una colchoneta. De hecho, hay un contacto más íntimo que en otros masajes entre el masajista y la persona que lo recibe. El uso de aceite caliente proporciona una sensación placentera de cálida envoltura y sutil sensualidad. Al considerarse el cuerpo como un volumen, no solo dos caras, se da también el masaje en posición fetal. Así se miman los lados y se establece una comunicación entre la parte delantera y la parte trasera del cuerpo. La sensación de unidad y de seguridad en está posición nos hace sentirnos como un bebé. Tratándose de escuchar al cuerpo, cada masaje es único, nunca hay repetición y las experiencias de un masaje a otro pueden ser muy diversas.

Al cabo de numerosas sesiones, una persona me hizo la siguiente pregunta: “Es increíble, se va cada vez más lejos ¿llegamos a un fin, se para esto en un momento dado?” Os invito a descubrirlo por vuestra propia cuenta.

Surya Baudet (discípula de Daniel Odier.)

http://www.suryadance.com

*Daniel Odier (enseñanza oral sobre el yoga del tacto)

Texto extraído de http://www.elblogalternativo.com/

Ahora Soy.

Me observo a mí misma con sorpresa, observo mi camino y mi evolución y me vuelvo a sorprender. Quién era y quién soy, o mejor dicho, quién creía que era y lo que sé que soy aunque mi propia sombra me lo oculte.

Ahora Soy.

Soy Mujer, cambiante como la luna, cíclica como la Naturaleza Madre Todopoderosa.

Soy Dakini, perturbadora de la mente racional, transformadora de la energía sexual.

Soy Bruja, creadora de mi realidad, conectada a la vida de mi útero cuando sangra.

Soy Loba, salvaje, intuitiva. Poderosa. Fuente de sabiduría ancestral.

Soy Guerrera contra mis propios miedos, valiente frente al espejo, humilde y vulnerable.

Soy Diosa, musa de la humanidad, inspiradora del amor incondicional.

Soy Madre, engendradora de vida, ideas y proyectos. Materializadora del amor incondicional.

Soy la Virgen y la Puta, la sacerdotisa de la Madre Tierra y la bruja malvada, la dulce doncella y la serpiente que representa al diablo, soy todas las mujeres que he sido y no soy ninguna de ellas.

Porque ahora simplemente Soy.

Ahora.

Soy.

Sexualidad humana y masaje tántrico: sanar con Energía Sexual.

sexualidad humanaCuanto más ahonda uno en las implicaciones biológicas, psico-emocionales y energéticas de la sexualidad humana, dos cosas surgen que llaman la atención:
La primera es el increíble entramado de influencias, efectos e impacto que ésta tiene sobre quiénes somos, cómo sentimos y actuamos y en un sentido más global, en cómo auto-alimentamos los mecanismos que limitan nuestra capacidad de sentir y expresar nuestra divinidad.
La segunda es tal vez más compleja si cabe, ya que a pesar de que hoy en día existe gran cantidad de personas entregadas a su crecimiento personal y evolución espiritual, son muy pocas las que han trabajado su energía sexual y menos aún las que conocen la Sanación Sexual.
LA ENERGÍA SEXUAL.
Para vislumbrar sus implicaciones vamos a tener que ver la situación desde varios enfoques.
Uno clave y contundente es la neuroquímica y los procesos hormonales. Aquí entran en juego diversas hormonas y receptores andrógenos, como la dopamina, la oxitocina y la prolactina.
Los avances en los estudios de este campo nos permiten saber que estas tres hormonas, junto a la del estrés, la testosterona y los estrógenos, están no solo detrás de nuestra conducta sexual y vida afectiva, si no que son responsables y co-factores de importancia, por exceso o defecto, en una gran variedad de trastornos psicológicos y físicos relacionados o no con el aparato reproductor o la sexualidad, llegando a alcanzar desde simples dolores de espalda o cabeza, hasta procesos degenerativos como algunos tipos de cáncer.
Entendemos así que, por ejemplo, tras millones de años de evolución en el planeta, estamos diseñados para perseguir los picos de dopamina, hormona de la recompensa y de oxitocina, hormona del cariño, buscando así una pareja sexual y el sexo orgásmico convencional. Este tipo de sexo, llamado “sexo de descarga”, en clara alusión al orgasmo eyaculatorio masculino, conlleva en sí mismo una fuerte caída de ambas hormonas (dopamina y oxitocina) y una subida de la prolactina, hormona de la saciedad. Asegurando la variedad genética, además, cuando el “sexo de descarga” se realiza de manera exclusiva y continuada con una misma pareja, en la mayor parte de los casos los picos de oxitocina, dopamina y fenililetilamina, son cada vez más difíciles de conseguir, y los niveles de prolactina relacionada con los estados depresivos, de irritabilidad, de resignación, desordenes del apetito sexual, etc, cada vez son más altos y prolongados provocando una mayor sensación de malestar y cansancio general, inestabilidad emocional, etc. La asociación inconsciente de la pareja sexual a los niveles altos de prolactina suele ser el origen de la mayoría de los conflictos entre parejas estables. Esto sucede también a la larga en los encuentros sexuales eventuales de manera establecida.

Otra vertiente importante a tener en cuenta en la Sanación Sexual, es la energética y evolutiva.
Entendiendo antes la estrecha vinculación que existe entre energía sexual, energía vital y energía física, debemos ir más allá en cuanto a su vinculación directa con la energía espiritual, con la energía divina que todos poseemos y que en el Tantra se conoce como Kundalini.
Por otro lado, la energía sexual vinculada estrechamente al placer, a la capacidad de sentir, la capacidad de vinculación afectiva, empatía, amor, vulnerabilidad, receptividad, creatividad, así como las capacidades de atención, concentración, equilibrio, reacción… se transforma en una de las energías más importantes y poderosas de cuantas fabricamos habitualmente.
El placer es tal vez el punto más importante, por su capacidad sanadora y su vinculación con la conexión espiritual y el potencial energético humano. Todos los centros y zonas que generan energía sexual y placer, están conectados directamente con las partes más primitivas de nuestro cerebro, el reptiliano y el límbico.
En cuanto a este último, el límbico, responsable de nuestras emociones, existe una impronta llamada Impronta límbica, conocida ya por muchos profesionales, que viene a ser como un programa básico de funcionamiento, estructura y asociaciones fundamentales psico-emocionales, que condicionará profundamente nuestro paso por la vida.
Esta impronta límbica se establece entre la concepción y los primeros años de vida, destacando lamentablemente el trauma del nacimiento, por el que pasamos la gran mayoría y en el cual, se establece una compleja asociación inconsciente entre culpa y placer. Esta asociación limita así, entre otras, la cantidad de placer que somos capaces de sentir y la cantidad de energía que somos capaces de generar y con ello los estados de unión y conexión espiritual a los que podemos acceder.
La tercera parte que se forma en el gameto es lo que más tarde acabará siendo el Punto Sagrado, en la cavidad vaginal en la mujer y anal en el hombre. Este punto, conocido como punto G en occidente, es de vital importancia dentro de la sanación sexual, ya que guarda registros energéticos de todo lo vivido desde poco después de la concepción y posee una relación energética directa con Kundalini,  Muladhara y los centros superiores Ajna y Sahasrara. Así una parte importante del proceso pasa por el despertar de este punto y la apertura de nuevos niveles de placer y energía sexual.

LA SANACIÓN SEXUAL

La existencia de Sanadores Sexuales ha sido registrada por ejemplo, en las tribus de Norte América o en las culturas tribales del Indos, existiendo desde hace más de 2000 años y sobreviviendo en todo tipo de culturas y sus respectivas prohibiciones y cazas de brujas.

Si bien es cierto que los sanadores sexuales occidentales fundamentan su trabajo en el Tantrismo y el Taoísmo, la visión occidental complementa a éstos con el conocimiento científico sobre la neuroquímica cerebral y otros procesos, sistemas y elementos biológicos implicados en el sexo, como nuevos conocimientos en bioenergética, psicología transpersonal y un largo etc.
Así, para comprender la sanación sexual es muy importante tener una visión global, que abarque un conocimiento básico de múltiples especialidades, ya que en ella se engloban cosas tan diversas como procesos hormonales, diversos tipos de yoga, psicología, nutrición, anatomía física y energética, filosofía, masoterapia, meditación o técnicas energéticas entre muchas otras.
Tras el reconocimiento de la divinidad interior del ser humano, la energía sexual como expresión de esta divinidad y el placer no como objetivo, sino como medio de reconexión, la Sanación Sexual busca por un lado, desbloquear y armonizar todos los centros y canales energéticos principales, incluyendo los sexuales, liberar y expandir la energía sexual y despertar el potencial de los Puntos Sagrados y por el otro, facilitar la información necesaria para que la persona comprenda su proceso, no solo a un nivel físico, sino también energético, emocional, mental y espiritual, además del conocimiento que le permita tomar consciencia de la energía sexual y su manejo consciente en busca de, por ejemplo, un control consciente de los niveles de dopamina, oxitocina, oligoelementos, oxígeno o prana entre muchos otros objetivos.
Esto es un profundo e intenso trabajo que repercute en prácticamente todos los aspectos de la existencia. Más allá de la vida sexual, algunos de sus trabajos, como el verdadero Masaje Tántrico, realizado con la consciencia, el conocimiento, la presencia y la energía necesarios por parte del Sanador, pueden abrir profundos procesos de sanación de heridas emocionales, patrones y creencias mentales o problemas físicos, integrando la consciencia de nuestro Ser y permitiendo mediante el placer, el amor incondicional y la entrega, acceder a estados de conciencia ampliada, despertando los Siddhis o logros, hasta el despertar completo de Kundalini y la Realización Última.
No hay que olvidar que según las tradiciones tántricas, ningún ser consciente de su sexualidad, es manipulable por religiones, dogmas, estructuras sociales, políticas o de ninguna otra clase, ya que posee una conciencia clara de su ser superior, una maestría sobre los elementos, las emociones y el pensamiento, que le dan acceso incluso a la trascendencia de la muerte y la realidad física. Tal vez, como dice la sabiduría tántrica, al final del Kaliyuga, la época oscura, coincidente con el tiempo actual, el Tantra renacerá y la consciencia humana preparada ya para trascender la sexualidad biológica, despertará la divinidad interna latente en cada ser.

David Alcalde.  Masoterapeuta Tántrico. Instructor de Tantra Kriya Yoga. Quiromasajista. Gemoterapeuta. terapeuta Reiki y de Elixires Vibracionales.